Guerra con Irán y combustibles suman presión sobre el agro de EE.UU. antes de las elecciones
La guerra con Irán entra en la agenda del agro: combustibles, fletes e insumos agregan incertidumbre para productores y empresas de EE.UU.
El 2 de septiembre, la guerra entre Estados Unidos e Irán volvió a colocar la energía y los costos en el radar del agro, luego de que Reuters revelara que altos funcionarios de la administración de Donald Trump buscan evitar una escalada importante antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre. La estrategia importa para productores y agronegocios porque una encuesta Reuters/Ipsos muestra que apenas 31% de los estadounidenses aprueba el conflicto y 63% lo desaprueba, en un escenario donde el elevado precio de la gasolina ya genera malestar entre los votantes.
La división política es profunda. La encuesta Reuters/Ipsos, realizada entre el 21 y 24 de agosto entre 1.215 adultos, muestra que 69% de los republicanos aprueba los ataques estadounidenses contra Irán, frente a solo 8% de los demócratas y 23% de los independientes. En sentido contrario, el rechazo alcanza 90% entre los demócratas, 67% entre los independientes y 29% entre los republicanos. El escenario agrega presión política sobre la Casa Blanca cuando faltan apenas dos meses para unas elecciones clave para el control del Congreso estadounidense.
Qué piensan los estadounidenses sobre los ataques a Irán
| Grupo político | Aprueba | Desaprueba |
|---|---|---|
| Todos los adultos | 31% | 63% |
| Republicanos | 69% | 29% |
| Demócratas | 8% | 90% |
| Independientes | 23% | 67% |
| Fuente: Reuters/Ipsos, 1.215 adultos de EE.UU., 21-24 de agosto. Margen de error: ±3 a ±6 puntos. |
Por qué el conflicto con Irán importa para el agro
Para América Latina, el punto central no es solamente qué ocurre en Washington, sino cómo una mayor tensión en Medio Oriente puede trasladarse a energía, transporte y cadenas globales de abastecimiento. Reuters informó que Irán lleva meses alterando el tránsito por el Estrecho de Ormuz y que siguen existiendo riesgos de ataques contra objetivos estadounidenses y aliados, incluidos activos vinculados a la energía. El reporte no calcula un impacto específico sobre los costos agrícolas, por lo que ese efecto todavía es incierto, pero el mercado energético se convierte en una variable relevante para el agronegocio.
La tensión, además, está lejos de desaparecer. Según Reuters, Estados Unidos atacó lanzadores de cohetes en la isla iraní de Larak después de aproximadamente un mes de relativa calma. Irán respondió disparando misiles hacia Jordania y Emiratos Árabes Unidos, mientras Washington posteriormente atacó nuevos objetivos iraníes alrededor del Estrecho de Ormuz. Una nueva secuencia de ataques y represalias podría frustrar el intento estadounidense de contener el conflicto, manteniendo abierta una fuente de incertidumbre en una región estratégica para los mercados internacionales de energía.
Para productores y empresas agrícolas latinoamericanas, este escenario merece seguimiento porque el combustible y el transporte atraviesan buena parte de la estructura de costos del negocio. Diesel, fletes terrestres y marítimos, fertilizantes y logística internacional pueden quedar expuestos a movimientos del mercado energético, aunque el documento de Reuters no proyecta cuánto podrían variar esos costos. El efecto tampoco sería uniforme entre países o cadenas productivas. Para soja, maíz, trigo, carnes y otros commodities, el impacto final dependerá de cómo evolucione el conflicto y de la reacción de los mercados internacionales.
La situación adquiere especial relevancia porque Estados Unidos está ingresando en un período clave de su calendario agrícola. Septiembre coincide con el avance de diferentes cosechas y con el comienzo de una etapa de intensa actividad logística para los grandes cultivos estadounidenses. Por eso, la evolución del combustible y los costos de transporte puede ganar protagonismo en las decisiones comerciales del agro, mientras productores, cooperativas, exportadores e inversores observan simultáneamente precios de los commodities, rindes, costos de insumos y demanda internacional.
Las elecciones de noviembre entran en la ecuación
El calendario electoral podría condicionar la estrategia de Washington. Cuatro personas familiarizadas con las discusiones internas dijeron a Reuters que altos funcionarios de Trump buscan evitar una escalada significativa antes de las elecciones del 3 de noviembre, cuando los republicanos deberán defender estrechas mayorías legislativas. Funcionarios de la Casa Blanca podrían considerar una acción militar más intensa después de los comicios, aunque Reuters enfatizó que no existe una decisión tomada y que un regreso a un conflicto a gran escala está lejos de ser inevitable.
También existen condicionantes militares. Reuters había informado en agosto que las fuerzas estadounidenses utilizaron "prácticamente todo" el suministro disponible de determinados misiles de precisión. Fuentes consultadas por la agencia señalaron que una pausa táctica permitiría recuperar parte de esos inventarios. El Pentágono, sin embargo, sostiene que las fuerzas estadounidenses cuentan con todo lo necesario para cumplir su misión. A esto se suma la presión diplomática de aliados del Golfo, que, según Reuters, pidieron a Washington reducir la escalada después de una ronda previa de ataques.
Mientras tanto, la Casa Blanca está reforzando la presión económica. Washington amenaza con fuertes sanciones a países que mantengan relaciones comerciales con Irán y continúa con su bloqueo en torno al Estrecho de Ormuz. Pero China no se ha sumado al intento estadounidense de aislar económicamente a Teherán, lo que genera interrogantes sobre la efectividad de la estrategia. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, incluso advirtió que una mayor presión económica podría provocar una reacción militar iraní, según consignó Reuters.
La opinión pública estadounidense agrega otra variable. Reuters señaló que la aprobación de Trump cayó del 40% al 33% desde el comienzo del conflicto, de acuerdo con sus encuestas junto a Ipsos. Aunque las fuentes citadas por la agencia indican que el presidente no busca actualmente una escalada, Trump advirtió que una nueva represalia iraní podría generar una respuesta estadounidense mucho más fuerte. Así, la Casa Blanca intenta equilibrar presión económica, capacidad militar y calendario electoral frente a una situación que puede modificarse rápidamente.
Para el agro latinoamericano, lo que ocurra hasta noviembre debe observarse más allá de la política estadounidense. La combinación entre el Estrecho de Ormuz, energía, sanciones, elecciones y riesgo militar puede generar nuevas señales para mercados estrechamente conectados con la producción agropecuaria. Productores y empresas de Brasil, Argentina, México y el resto de la región deberán seguir especialmente la evolución de combustibles, fertilizantes, fletes y commodities, porque allí podría aparecer el vínculo más directo entre un conflicto distante y los márgenes del agronegocio latinoamericano.

