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Fertilizantes: la guerra en Irán deja un impacto que podría durar hasta 2027

El conflicto en Oriente Medio mantiene elevados los precios globales y genera preocupación entre productores que preparan la próxima campaña.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

El mercado global de fertilizantes continúa bajo presión por las consecuencias de la guerra en Irán, una situación que podría mantener los precios elevados durante varios meses e incluso extender el impacto hasta 2027, según advirtieron referentes de la industria agrícola internacional.

El conflicto alteró el funcionamiento de uno de los principales polos mundiales de producción y exportación de fertilizantes nitrogenados, amoníaco y azufre, insumos considerados esenciales para la agricultura global.

A pesar del aumento de precios registrado en los últimos meses, la demanda agrícola sigue firme en distintos mercados, impulsada por productores que buscan sostener altos niveles de rendimiento en sus cultivos.

Especialistas del sector sostienen que muchos agricultores continúan priorizando la productividad frente al aumento de costos, especialmente en países donde las perspectivas climáticas y comerciales generan incertidumbre para la próxima campaña.

La situación genera preocupación en América Latina y en otras regiones del hemisferio sur que próximamente deberán intensificar las compras de fertilizantes para sus ciclos agrícolas.

Problemas logísticos y daños en plantas productivas

Uno de los principales factores que mantiene la tensión en el mercado es la dificultad para restablecer completamente las cadenas de suministro desde Oriente Medio.

La región del Golfo concentra una parte estratégica del comercio internacional de fertilizantes y materias primas agrícolas. Actualmente aporta más del 30 % del suministro global de urea nitrogenada y cerca del 25 % de las exportaciones mundiales de amoníaco y azufre.

Sin embargo, el conflicto dejó daños en algunas instalaciones productivas y complicó seriamente el transporte marítimo, generando retrasos, mayores costos logísticos y dificultades para normalizar los embarques internacionales.

Además, el incremento en el valor del azufre comenzó a impactar también sobre los fertilizantes fosfatados, encareciendo aún más los costos agrícolas globales.

Analistas del mercado consideran que, incluso si el conflicto disminuye en intensidad, la recuperación operativa podría demandar varios meses debido a la complejidad técnica de reiniciar determinadas plantas industriales.

El impacto ya se siente en los costos del agro

La continuidad de fertilizantes caros representa un desafío creciente para los productores agrícolas, especialmente en países dependientes de importaciones de insumos.

Brasil, Argentina y otras economías agrícolas de América Latina figuran entre las regiones más sensibles a las variaciones internacionales de precios, debido al elevado consumo de fertilizantes en cultivos extensivos.

Además del impacto sobre los costos de producción, el escenario actual también vuelve a poner en debate la fuerte dependencia mundial de ciertas regiones estratégicas para abastecer la demanda agrícola.

En los últimos años, los conflictos geopolíticos, los problemas energéticos y las interrupciones logísticas demostraron cómo los mercados agrícolas globales pueden verse rápidamente afectados por crisis externas.

Mientras tanto, el mercado sigue atento a la evolución del conflicto en Oriente Medio y a la velocidad con la que podrá recuperarse el flujo internacional de fertilizantes, un factor que será determinante para las próximas campañas agrícolas en distintos países productores.

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