Honduras alerta por gusano barrenador: ya hay 141 casos humanos
El país reporta contagios en personas y miles en animales, con impacto en la ganadería y mayor presión sanitaria en zonas rurales y urbanas.
Honduras registra 141 casos de gusano barrenador en humanos en lo que va de 2026, con dos muertes confirmadas y donde también afecta a la producción pecuaria con más de 4.600 casos en animales, principalmente bovinos. La situación encendió alertas sanitarias por la expansión del parásito tanto en áreas rurales como urbanas.
Las víctimas fatales corresponden a adultos mayores con complicaciones asociadas a la infección, ambos provenientes de Tegucigalpa. Este dato preocupa a las autoridades, ya que evidencia la presencia del parásito en el Distrito Central, fuera de los entornos rurales donde suele concentrarse.
El agente causal es la mosca Cochliomyia hominivorax, cuyas larvas generan una enfermedad conocida como miasis. Estas se desarrollan en heridas abiertas, donde se alimentan de tejido vivo, provocando lesiones profundas, pérdida de función y, en casos severos, riesgo de muerte.
Impacto en la ganadería y aumento de costos productivos
El brote también golpea al sector pecuario. Según datos oficiales, se contabilizan 4.656 casos en animales, con una fuerte concentración en ganado bovino (75%), seguido por cerdos y perros. También se han detectado casos en caballos, cabras, ovejas y aves.
Desde el Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria (Senasa), el jefe de Epidemiología, Josué Lemus, advirtió que la situación es crítica en regiones con alta humedad y temperaturas elevadas, condiciones que favorecen la proliferación del parásito.
Para los productores, esto implica mayores costos en manejo sanitario, tratamientos y vigilancia permanente del rodeo. Además, la enfermedad puede generar pérdidas en la producción de carne y leche, afectando la rentabilidad de los sistemas productivos.
La infestación se produce cuando la mosca deposita huevos en heridas abiertas, lo que obliga a extremar cuidados en animales recién nacidos o con lesiones. El tratamiento requiere la extracción manual o quirúrgica de las larvas y medidas complementarias para evitar infecciones secundarias.
Honduras había sido declarada libre de este parásito en 1996, pero la situación cambió tras la detección de un brote en animales en 2024 y los primeros casos humanos en 2025. Desde entonces, las autoridades intensificaron los controles y campañas sanitarias.
Especialistas insisten en la prevención como principal herramienta, con prácticas como la atención temprana de heridas, manejo adecuado de los animales y control sanitario constante, medidas que resultan clave para contener la expansión del gusano barrenador en el país.

