India creció contra todo pronóstico en 2025, pero el mundo le pasó factura
Crecimiento récord, inflación mínima y reformas profundas marcaron el año económico de India. Sin embargo, los aranceles, la tensión comercial y decisiones de socios como México dejaron señales de alerta de cara a 2026.
Mientras gran parte de la economía global navegó un año marcado por guerras comerciales, suba de aranceles y volatilidad financiera, India logró cerrar 2025 como una de las economías de mayor crecimiento del mundo, aunque no sin costos ni señales de alerta hacia 2026.
El balance final deja una lectura clara: resiliencia interna, reformas estructurales y margen de política económica, pero también una creciente exposición a decisiones externas que empiezan a sentirse con fuerza, incluso en regiones como América Latina.
Crecimiento sólido en un contexto global adverso
India terminó el año con una expansión del 8,2 % del PBI en el segundo trimestre del ejercicio 2025/26, superando ampliamente las previsiones del mercado y las estimaciones del propio banco central. Con un crecimiento cercano al 8 % en la primera mitad del año fiscal, el país se consolidó como la economía grande de mayor dinamismo global.
Según el Fondo Monetario Internacional, India ya es la cuarta economía del mundo y mantiene el rumbo para convertirse en la tercera hacia 2030, con un PBI proyectado de US$ 6,6 billones.
Desde el gobierno, el primer ministro Narendra Modi destacó que los resultados reflejan "la continuidad de las reformas y el esfuerzo productivo", mientras que el asesor económico jefe, V Anantha Nageswaran, sostuvo que el crecimiento anual "será del 7 % o incluso superior".
Inflación mínima y giro expansivo del Banco Central
Uno de los datos más llamativos del año fue la fuerte desaceleración inflacionaria. En octubre, la inflación minorista cayó a 0,25 % interanual, el nivel más bajo desde que existe la actual serie del IPC. Aunque repuntó levemente en noviembre, se mantuvo muy por debajo del objetivo del Reserve Bank of India.
Con este escenario, el RBI avanzó con un recorte agresivo de tasas, llevando la tasa repo del 6,25 % al 5,25 %, en el ciclo de relajación monetaria más profundo desde 2019. El objetivo: sostener el consumo, la inversión y el crédito interno.
GST 2.0 y alivio fiscal: impulso al consumo
En septiembre, India lanzó el GST 2.0, una reforma clave que simplificó el sistema tributario indirecto al reducirlo a dos alícuotas principales (5 % y 18 %). Bienes esenciales, alimentos, medicamentos y productos de uso cotidiano quedaron exentos o con cargas mínimas.
Para el sector agroindustrial, la medida fue significativa: maquinaria agrícola, equipos de riego y bioinsumos pasaron a tributar solo 5 %, reduciendo costos y favoreciendo la productividad.
A esto se sumó el Presupuesto 2025, que elevó el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias hasta 12,75 millones de rupias anuales para asalariados, reforzando el ingreso disponible de la clase media.
Mercados financieros: récords y cierre con cautela
El mercado accionario acompañó el ciclo expansivo durante buena parte del año. El índice Nifty 50 y el Sensex marcaron máximos históricos hacia fines de 2025, aunque el cierre fue más débil por salida de capitales extranjeros, tensión geopolítica y presión cambiaria.
En paralelo, la rupia se convirtió en una de las monedas emergentes más golpeadas del año, superando momentáneamente las 91 rupias por dólar, afectada por la fortaleza del billete estadounidense y los flujos financieros negativos.
México y América Latina: el vínculo inesperado
Aunque el foco del año estuvo en Asia y Estados Unidos, América Latina apareció en escena a través de México, con una decisión que encendió alarmas en Nueva Delhi.
En diciembre, México anunció aranceles de hasta 50 % a importaciones provenientes de países sin acuerdos comerciales, una medida destinada a frenar el ingreso indirecto de productos asiáticos al mercado estadounidense. India quedó entre los países más afectados.
Según el Global Trade Research Initiative, casi el 75 % de las exportaciones indias a México, valuadas en US$ 5.750 millones, podría verse alcanzado por la nueva política. Sectores como automotriz, textiles, bienes industriales y productos de consumo están entre los más expuestos.
El impacto no es menor para América Latina: México funciona como hub productivo y logístico regional, y cualquier ajuste en sus reglas comerciales reordena cadenas de valor que involucran a Asia, Estados Unidos y la región.
Tensiones con EE.UU. y un mundo más proteccionista
A esto se sumaron los aranceles de hasta 50 % impuestos por Estados Unidos sobre productos indios, en un contexto de creciente proteccionismo. Las negociaciones bilaterales avanzan lentamente, con la apertura del sector agrícola como uno de los principales puntos de fricción.
Para los analistas, 2026 será el primer año en que se verán plenamente los efectos de este nuevo orden comercial, con impactos sobre flujos de inversión, comercio, monedas y precios internacionales.
El balance de 2025 muestra a India creciendo contra la corriente, con reformas profundas y margen macroeconómico, pero también más expuesta que nunca a shocks externos. Decisiones tomadas en Washington o Ciudad de México demostraron que, en un mundo fragmentado, las economías emergentes ya no pueden aislarse del tablero global.
Para América Latina, el caso indio deja una señal clara: el nuevo ciclo de comercio internacional será más incierto, con oportunidades y riesgos que obligan a mirar más allá de los socios tradicionales.

