Inversión de EE.UU. en América Latina: qué países lideran la llegada de capital en plena disputa con China
La pulseada entre EE.UU. y China por las inversiones redefine el futuro del agro latinoamericano, las exportaciones y la competitividad global.
Estados Unidos continúa siendo el mayor inversor extranjero en América Latina y el Caribe, según un informe difundido este 28 de julio por el Atlantic Council, aunque China consolida un crecimiento acelerado en proyectos estratégicos que también impactan sobre el agro, la logística y las cadenas de valor agroalimentarias. El estudio cobra relevancia porque la competencia entre ambas potencias definirá buena parte del financiamiento para infraestructura, energía, innovación y comercio exterior en los próximos años, aspectos fundamentales para la competitividad de las exportaciones agropecuarias de la región.
El informe estima que la inversión extranjera directa (IED) de Estados Unidos en proyectos nuevos alcanzó un promedio anual de US$28.700 millones entre 2003 y 2025, muy por encima de cualquier otro país inversor. Sin embargo, China redujo rápidamente esa distancia tras la pandemia, pasando de inversiones cercanas a US$4.000 millones en 2020 hasta US$20.300 millones en 2023. En 2025 el gigante asiático registró un salto excepcional gracias al anuncio de ByteDance, que comprometió US$40.000 millones para desarrollar un centro de datos en Brasil, elevando el total de inversiones chinas a US$46.000 millones, mientras la inversión estadounidense descendió hasta US$19.300 millones.
Brasil y México concentran el mayor flujo de capital estadounidense en la región
El estudio identifica a México y Brasil como los principales destinos de la inversión estadounidense durante las últimas dos décadas gracias al tamaño de sus economías, la disponibilidad de recursos naturales y su capacidad productiva. Guyana también aparece como uno de los casos más destacados debido al fuerte crecimiento de su industria hidrocarburífera. En conjunto, Brasil, México y Guyana concentraron el 70% de toda la nueva inversión estadounidense desde 2003, mientras que en 2025 México lideró el ranking con US$7.980 millones, seguido por Brasil con US$6.490 millones, Chile con US$1.570 millones, Centroamérica y República Dominicana con US$1.390 millones, Argentina con US$410 millones y Colombia con US$380 millones.
Más allá de los montos invertidos, el informe destaca que las empresas estadounidenses generan un 65% más de empleo por cada US$1.000 millones invertidos que las compañías chinas y un 22% más que las europeas. Además, concentran una mayor participación en actividades de investigación, desarrollo e innovación, favoreciendo la incorporación de nuevas tecnologías, digitalización y procesos industriales de mayor valor agregado. Para el sector agropecuario latinoamericano, estas inversiones representan oportunidades para avanzar en tecnificación, logística de exportación, infraestructura, trazabilidad y sustentabilidad, elementos cada vez más demandados por los mercados internacionales.
Inversiones de China y Estados Unidos. América Latina está en el ojo de las dos principales economías del mundo con miles de millones de dólares que se contabilizan en la relación comercial, inversiones y hasta préstamos con bancos estatales.
Aunque Estados Unidos conserva el liderazgo regional, China avanza con fuerza en sectores considerados estratégicos, especialmente en infraestructura logística, minería, energía y fabricación de vehículos. El informe menciona como ejemplo el Puerto de Chancay, en Perú, una obra que fortalece la presencia china en las rutas comerciales del Pacífico y mejora la conexión con los mercados asiáticos. Asimismo, el gigante asiático ya invierte veinte veces más que Estados Unidos en minería, particularmente en minerales críticos para la transición energética y la industria tecnológica.
Los autores del Atlantic Council advierten que la ventaja estadounidense podría reducirse si Washington no incrementa las inversiones estratégicas, especialmente en infraestructura, innovación y desarrollo de minerales críticos. Para América Latina, el desafío consiste en fortalecer las condiciones para atraer capital de calidad mediante estabilidad institucional, infraestructura moderna, integración regional y políticas que potencien el valor agregado. En ese escenario, el agro aparece como uno de los grandes beneficiarios potenciales, ya que la mejora en logística, conectividad, financiamiento y tecnología puede incrementar la competitividad de las exportaciones agroalimentarias frente a una demanda global cada vez más exigente.

