Perú

El maíz peruano se expande y ya impulsa exportaciones y empleo rural

Con 239 mil productores y 52 razas nativas, el maíz peruano gana mercados y se posiciona como cultivo estratégico en el comercio global.

Camila Vergara
Periodista especializada en frutas, normativas y comercio agroexportador. Cubre cadenas frutícolas, acceso a mercados y regulaciones con enfoque técnico y estratégico.

El maíz peruano gana protagonismo en los mercados internacionales en 2026, con más de 239.000 productores activos y 52 razas nativas en producción, según el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri). El avance importa porque impulsa exportaciones, sostiene el empleo rural y posiciona al país con productos diferenciados de alto valor.

Durante 2025, la producción alcanzó 856.000 toneladas en 233.000 hectáreas distribuidas en 20 regiones, reflejando el peso del cultivo en la economía agrícola. La base productiva está dominada por la agricultura familiar, donde el maíz amiláceo representa una fuente de ingresos y un componente clave de la identidad local.

La producción se organiza por tipo y región. El maíz amiláceo (grano seco) se concentra en Cusco, Apurímac, Huancavelica y Cajamarca, con el 60% del total, mientras que el maíz choclo lidera en Junín, Áncash, Cusco, Cajamarca y Ayacucho, alcanzando el 55% de la oferta y expandiéndose hacia Lima e Ica.

En la estructura nacional, el 53% corresponde a choclo, el 45% a grano seco y el 2% al maíz morado, variedad que gana valor en el comercio internacional.

Exportaciones en crecimiento y valor diferencial en el mercado

El maíz peruano consolida su presencia externa gracias a su diversidad y atributos nutricionales. En particular, el maíz morado destaca por su contenido antioxidante, lo que impulsa su demanda en mercados exigentes.

Las exportaciones superaron los US$46 millones en el último año, con productos como el Maíz Blanco Gigante del Cusco y el choclo posicionándose en destinos como Estados Unidos, España, Japón, Ecuador y Chile.

Este desempeño responde a una oferta diferenciada que permite competir en nichos de mayor valor, donde la calidad y el origen tienen un peso creciente en la decisión de compra.

Desde el Midagri destacan el rol de la asistencia técnica y el acceso a mercados como herramientas para fortalecer la competitividad del sector y ampliar oportunidades para los productores.

El crecimiento del maíz peruano muestra cómo la combinación de diversidad genética, producción familiar y demanda internacional puede consolidar una cadena con impacto económico y proyección en el comercio global.

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