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Crisis climática golpea el arroz: Malasia recurre a lluvias artificiales y alerta global por alimentos

Sequía extrema y tensiones geopolíticas obligan a intervenir el clima en Asia, encendiendo alertas sobre precios y abastecimiento global de alimentos.

Rodrigo Castañeda
Periodista especializado en agroindustria y mercados. Cubre comercio, políticas públicas y tendencias del sector agropecuario, con enfoque técnico y sostenible.

Malasia decidió esta semana implementar operaciones de siembra de nubes para generar lluvias artificiales en su principal región arrocera, en medio de una sequía prolongada que ya afecta la producción, eleva los costos agrícolas y pone en riesgo la seguridad alimentaria nacional y regional. La medida fue anunciada por el gobierno de Anwar Ibrahim, en un contexto agravado por el avance del fenómeno El Niño y el impacto indirecto de la guerra en Medio Oriente sobre los insumos agrícolas.

Sequía, costos y menor siembra: el combo que tensiona al arroz asiático

El norte de Malasia, considerado el "granero de arroz" del país, enfrenta niveles críticos de agua, con embalses en apenas 8% de su capacidad, lo que ha obligado a los productores a retrasar o incluso omitir ciclos clave de siembra. Según el Ministerio de Agricultura, dos de las tres ventanas habituales de plantación ya se perdieron, lo que compromete los volúmenes de producción.

Un trabajador transporta plantones de arroz para sembrarlos en un campo en Sekinchan, estado de Selangor, Malasia, en septiembre de 2021. Foto: AFP

Un trabajador transporta plantones de arroz para sembrarlos en un campo en Sekinchan, estado de Selangor, Malasia, en septiembre de 2021. Foto: AFP


Aunque más del 50% de los campos están preparados, solo una fracción ha sido sembrada, ya que el cultivo de arroz depende de campos inundados. La alternativa de siembra directa en seco, aunque viable, ofrece rendimientos significativamente menores, reduciendo la rentabilidad en un contexto ya presionado por costos.

A esta situación se suma el aumento en los precios del combustible, impulsado por tensiones internacionales vinculadas a Irán, lo que impacta directamente en los costos de producción. "Incluso cuando hay agua, muchos productores no pueden avanzar por los costos", explican agricultores locales.

Trabajadores descargan sacos de arroz a las afueras de un mercado en Kuala Lumpur, Malasia, el 28 de abril. Foto: AFP

Trabajadores descargan sacos de arroz a las afueras de un mercado en Kuala Lumpur, Malasia, el 28 de abril. Foto: AFP

Tecnología climática y límites: ¿puede la siembra de nubes salvar la cosecha?

Ante este escenario, el gobierno activó la siembra de nubes, una tecnología que consiste en dispersar partículas como yoduro de plata o sal en la atmósfera para inducir precipitaciones. Sin embargo, su eficacia depende de condiciones atmosféricas específicas: sin nubosidad suficiente, la técnica no funciona.

En 2019, funcionarios mezclaron cloruro de sodio y agua para la siembra de nubes en una base militar en Subang, Malasia. Foto: AFPNewsletter Agro LATAM.Email: Suscribite

En 2019, funcionarios mezclaron cloruro de sodio y agua para la siembra de nubes en una base militar en Subang, Malasia. Foto: AFP


El desafío es urgente. Malasia consume cerca de 2,5 millones de toneladas de arroz al año, pero solo produce aproximadamente la mitad, lo que la hace vulnerable a disrupciones en el mercado internacional. La región afectada, liderada por Kedah, es estratégica para el abastecimiento interno, por lo que cualquier caída productiva tiene impacto directo en los precios.

Además, expertos advierten que este episodio podría ser solo el comienzo: los pronósticos indican el posible desarrollo de un "súper El Niño" entre mayo y julio, fenómeno que históricamente provoca sequías severas en Asia y alteraciones en los patrones globales de lluvias.

Impacto global: precios, comercio y presión sobre América Latina

Lo que ocurre en Malasia no es un caso aislado. Asia concentra una gran parte de la producción y consumo mundial de arroz, por lo que cualquier disrupción impacta en el comercio global. Un escenario de menor oferta podría generar subas en los precios internacionales, afectando a países importadores en África y también a mercados emergentes.

Para América Latina, el impacto es indirecto pero relevante. Un aumento en los precios del arroz y otros granos básicos puede reconfigurar flujos comerciales, abrir oportunidades de exportación, pero también presionar la inflación alimentaria en economías sensibles.

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