Cuba vuelve a intervenir los alimentos: cuánto costarán aceite, pollo, arroz y huevos
Matanzas limita desde este 10 de agosto los márgenes comerciales y establece valores para productos básicos ante la escalada de precios y la pérdida de poder adquisitivo.
Desde este 10 de agosto de 2026, Matanzas aplica nuevos valores de referencia para alimentos básicos y limita al 30% los márgenes comerciales mayoristas y minoristas, una decisión adoptada por el Gobierno provincial ante el fuerte incremento de precios. Aceite, pollo, arroz, huevos, leche en polvo, azúcar y frijoles están entre los productos alcanzados, en una nueva intervención que importa porque llega apenas dos meses después de que Cuba eliminara controles nacionales que no habían logrado contener la inflación.
La medida vuelve a poner bajo regulación una parte sensible de la canasta alimentaria. Las autoridades provinciales aseguran haber analizado costos, referencias del mercado y la tasa de cambio antes de establecer los nuevos valores, además de mantener consultas con comerciantes y otros actores económicos.
Uno de los productos que mejor refleja la magnitud de los precios es el aceite comestible. El litro tendrá una referencia de 2.250 pesos cubanos (CUP) en el mercado mayorista y 2.500 CUP para la venta minorista. Para los huevos, los valores establecidos son de 100 y 110 pesos por unidad, respectivamente.
La leche en polvo quedó en 3.000 CUP por kilogramo para mayoristas y 3.400 CUP para consumidores, mientras que el azúcar tendrá referencias de 350 y 400 pesos por libra. Las salchichas de un kilogramo se ubicarán en 850 pesos en el segmento mayorista y 900 en el minorista.
El pollo, otro alimento relevante dentro del consumo de los hogares cubanos, tendrá valores de 450 CUP por libra en operaciones mayoristas y 500 CUP en las minoristas. La intervención alcanza también a otros productos que forman parte habitual de la alimentación cotidiana.
Del aceite al arroz: los nuevos valores que comienzan a regir
Las pastas alimenticias tendrán una referencia de 800 CUP por kilogramo para mayoristas y 835 para minoristas. Para el picadillo, los precios establecidos son de 300 y 350 pesos, respectivamente.
El arroz se ubicará en 250 CUP por libra en el comercio mayorista y 300 CUP para el consumidor, mientras que los frijoles tendrán referencias de 300 y 350 pesos por libra. La combinación muestra el alcance de una medida que atraviesa proteínas, granos y productos procesados.
Más allá de los precios individuales, la decisión incorpora un elemento central para comerciantes: el margen comercial no podrá superar el 30% en las operaciones alcanzadas por la regulación. El objetivo declarado por las autoridades es limitar aumentos considerados excesivos y reducir las diferencias entre costos de adquisición y precios finales.
Matanzas no es un caso aislado. Otras provincias y municipios cubanos comenzaron a implementar mecanismos similares. Villa Clara estableció recientemente un margen máximo del 30% y referencias para productos como aceite, huevos, leche en polvo, azúcar y salchichas.
En esa provincia, el aceite también quedó en 2.250 CUP para mayoristas y 2.500 para minoristas. Guantánamo estableció una referencia de 2.200 CUP por litro, un valor posteriormente adoptado en municipios de Holguín como Moa y Banes.
Aunque en algunos territorios las administraciones denominan a estos valores "precios de referencia" y no precios máximos, también se anunciaron controles sobre los comercios que operen por encima de los niveles establecidos, lo que refuerza el carácter interventor de las medidas.
Dos meses después de levantar los topes, regresan los controles provinciales
La nueva estrategia resulta particularmente significativa por su cercanía con una decisión tomada en junio. El Gobierno cubano había eliminado entonces los topes nacionales aplicados sobre distintos productos, después de reconocer que las restricciones anteriores no habían conseguido frenar el aumento de precios.
Ahora, en lugar de un único esquema nacional, distintas administraciones provinciales están avanzando con sus propios valores y márgenes comerciales. La situación expone las dificultades para encontrar un equilibrio entre permitir que los precios respondan a los costos reales y evitar que el deterioro del peso termine trasladándose completamente al consumidor.
La escasez de productos básicos agrega otra dificultad. Regular el precio final puede limitar determinados aumentos, pero la disponibilidad de alimentos depende también de los costos de producción, las importaciones, el acceso a divisas y la capacidad de abastecimiento, variables que continúan condicionando al mercado cubano.
La depreciación del peso también pesa sobre esa ecuación. Cuando una parte de los alimentos o de los insumos necesarios para producirlos depende del exterior, los movimientos cambiarios terminan incorporándose a los costos internos.
Matanzas comienza así este 10 de agosto con una nueva etapa de intervención sobre alimentos básicos. Un litro de aceite a 2.500 pesos, una libra de pollo a 500 y una de arroz a 300 CUP son ahora algunas de las referencias con las que las autoridades intentarán contener una escalada que los controles anteriores no consiguieron detener.

