Acuerdo Mercosur-UE: qué productos agrícolas ganan con arancel cero
Desde este 1 de mayo, la UE elimina aranceles a productos clave del agro brasileño por US$700 millones, con impacto en soja, café y carnes.
El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) comienza a aplicarse este 1 de mayo con un impacto concreto sobre el agro brasileño: productos por unos US$700 millones quedarán exentos de aranceles de forma inmediata, abriendo una nueva etapa para las exportaciones con valor agregado. La medida alcanza a rubros como el aceite de soja, derivados del cuero y vinos, y marca un cambio relevante en el acceso al mercado europeo, uno de los más exigentes y mejor remunerados del mundo.
Brasil exportó US$170.000 millones en productos agroindustriales en 2025, de los cuales US$25.000 millones tuvieron como destino la UE, el nuevo esquema busca ampliar la competitividad en segmentos que hasta ahora enfrentaban barreras arancelarias. Aunque parte de las ventas -como la soja en grano o el café verde- ya ingresaban sin impuestos, el foco ahora se desplaza hacia los productos industrializados.
Un impulso selectivo para productos con valor agregado
Los primeros beneficiados por la desgravación inmediata incluyen el aceite de soja crudo, que hasta ahora enfrentaba aranceles de entre 3,2% y 9,6%, dependiendo de su uso y grado de procesamiento. Con la entrada en vigor del acuerdo, esos impuestos se eliminan o reducen significativamente, lo que mejora el margen exportador y refuerza la posición de Brasil frente a otros proveedores globales.
Además del complejo sojero, la lista incorpora vinagres, proteínas derivadas de harina de huesos y productos de cuero, todos con acceso inmediato al mercado europeo sin aranceles. En paralelo, otros bienes como el café tostado y soluble, y las carnes bovina y aviar, seguirán un esquema de reducción gradual de impuestos, con plazos que van de cuatro a diez años.
Este esquema mixto -con beneficios inmediatos y otros escalonados- refleja una estrategia de apertura progresiva. Según estimaciones de analistas del sector, hay US$8.000 millones en exportaciones potencialmente favorecidas, aunque no todas verán un impacto inmediato en volúmenes. El efecto inicial se concentrará en la mejora de márgenes más que en un salto abrupto de ventas.
El caso del café ilustra este proceso: el arancel para el café soluble, actualmente en torno al 7,2%, se reducirá hasta desaparecer en 2030. Esto podría fortalecer la presencia brasileña en la UE, su segundo mayor mercado para este producto, en un contexto donde la logística global también juega a favor de Brasil frente a competidores como Vietnam.
Carnes y cuotas: oportunidades con ritmo gradual
El sector cárnico enfrenta un escenario más regulado, pero igualmente relevante. Con la implementación del acuerdo, el Mercosur contará con cuotas libres de aranceles para exportar carne aviar, que comenzarán en 15.000 toneladas tanto para pollo con hueso como deshuesado, y crecerán hasta 90.000 toneladas en seis años.
En carne vacuna, el acceso al mercado europeo continuará bajo el sistema de cuotas, aunque con mejoras en las condiciones comerciales. La eliminación de ciertos costos asociados -como comisiones en cuotas específicas- podría incrementar la competitividad de los exportadores brasileños, especialmente en cortes de alto valor destinados a países como Italia, España, Alemania y Países Bajos.
Aun así, desde el sector advierten que el impacto será progresivo. El crecimiento proyectado para las exportaciones de carne bovina hacia Europa ronda el 5% anual, lo que sugiere una expansión sostenida más que un cambio abrupto. Parte del volumen adicional previsto ya circula en el mercado, pero ahora lo hará bajo condiciones arancelarias más favorables.
Más allá de los números iniciales, el acuerdo introduce un elemento estratégico: la posibilidad de atraer inversiones a toda la cadena agroindustrial, en especial en el complejo sojero. La expectativa es que la reducción de barreras estimule la producción de bienes con mayor nivel de procesamiento, consolidando una tendencia hacia la exportación de productos con mayor valor agregado.
Esta nueva situación redefine el vínculo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, con un enfoque que combina acceso preferencial, apertura gradual y oportunidades diferenciadas por producto. Para Brasil, el desafío será capitalizar estas condiciones en un mercado competitivo, donde la calidad, la trazabilidad y la sostenibilidad pesan tanto como el precio.

