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La uva lidera el nuevo escenario comercial entre Mercosur y la Unión Europea

Desde mayo comenzarán a bajar los aranceles para frutas del Mercosur en Europa y la uva será el primer producto beneficiado, en un cambio que puede ampliar las exportaciones del sector.

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A partir del 1 de mayo, el comercio de frutas entre el Mercosur y la Unión Europea empezará a mostrar cambios concretos con la aplicación provisional del acuerdo entre ambos bloques, que contempla reducciones arancelarias progresivas y eliminación inmediata de impuestos para algunos productos, entre ellos la uva brasileña.

La entrada en vigor parcial del tratado fue confirmada por el Ministerio de Agricultura de Brasil, luego de que la Comisión Europea entregara la documentación correspondiente a Paraguay, país depositario legal de los acuerdos del Mercosur. Con este paso formal, se habilita el inicio de las concesiones comerciales previstas para el sector agroexportador, en especial para el complejo frutícola, que viene creciendo de forma sostenida en los últimos años.

El caso más relevante en la primera etapa será el de la uva, que pasará a ingresar al mercado europeo sin arancel desde el comienzo de la aplicación del acuerdo, cuando hasta ahora pagaba un impuesto cercano al 11%. La medida representa una mejora directa en competitividad frente a otros proveedores internacionales y abre la posibilidad de aumentar el volumen exportado hacia uno de los destinos más importantes para la fruticultura brasileña.

Según explicó Guilherme Coelho, presidente de la Asociación Brasileña de Productores y Exportadores de Frutas y Derivados (Abrafrutas), la eliminación del arancel tendrá efecto inmediato. "El 2 de mayo será cero", señaló durante la feria Fruit Attraction realizada en São Paulo, donde el sector analizó el impacto del nuevo escenario comercial.

En 2025, la uva fue uno de los productos de mayor valor dentro de la canasta exportadora de frutas de Brasil. Se enviaron al exterior 62.200 toneladas, con ingresos por US$158,7 millones, ubicándose en el cuarto lugar por facturación dentro del sector. La Unión Europea absorbió cerca de dos tercios del volumen exportado, lo que explica por qué la reducción arancelaria es considerada estratégica por los productores.

El acuerdo también contempla beneficios para otras frutas, aunque con un cronograma gradual. Los melones, que hoy pagan un arancel del 9% para ingresar al mercado europeo, tendrán una reducción progresiva hasta llegar a cero en un plazo de siete años. Se trata de la segunda fruta más exportada por Brasil, con 283.300 toneladas enviadas en 2025 y ventas por US$231,4 millones.

La sandía, que enfrenta la misma tasa del 9%, seguirá el mismo esquema de desgravación. El año pasado Brasil exportó 185.500 toneladas, generando US$115,6 millones, lo que la ubicó entre los principales productos del sector frutícola orientado al comercio exterior.

En general, los aranceles aplicados por la Unión Europea a las frutas importadas se ubican entre 4% y 14%, con niveles más altos para productos como limones y limas, lo que ha limitado la competitividad frente a otros proveedores con acuerdos preferenciales. La entrada en vigor del tratado cambia ese escenario y permite al Mercosur mejorar su posición en uno de los mercados más exigentes en materia sanitaria y comercial.

Las estadísticas oficiales del sistema Agrostat, compiladas por Abrafrutas, muestran que Brasil alcanzó en 2025 un récord histórico en exportaciones frutícolas, con US$1.400 millones en ventas externas, un 12% más que el año anterior. El volumen también marcó un máximo, con 1,3 millones de toneladas, lo que refleja la expansión de la producción y la búsqueda de nuevos destinos.

El crecimiento del sector se refleja también en el aumento de eventos comerciales especializados. La feria Fruit Attraction Brasil, que celebró su tercera edición en São Paulo, proyecta negocios por hasta R$1.500 millones, superando ampliamente el resultado de la edición anterior. Para los exportadores, la apertura gradual del mercado europeo llega en un momento de fuerte inversión en tecnología, logística y ampliación de superficie cultivada.

La aplicación provisional del acuerdo no implica que todos los beneficios se implementen de inmediato, pero marca el inicio de un proceso que puede modificar el flujo comercial de frutas entre Sudamérica y Europa. Para Brasil, que ya tiene una presencia consolidada en ese destino, la eliminación de aranceles en productos seleccionados puede traducirse en mayor volumen exportado, mejores precios y nuevas oportunidades para la producción frutícola orientada al comercio internacional.

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