Brasil aprueba acuerdo Mercosur-UE y acelera el mayor mercado agrícola del mundo
El Senado brasileño dio luz verde al tratado entre Mercosur y la Unión Europea, un bloque comercial de más de 700 millones de consumidores que promete ampliar exportaciones agrícolas y agroindustriales.
El Congreso de Brasil completó la aprobación del acuerdo comercial entre Mercosur y la Unión Europea, un tratado negociado durante más de 25 años que abre la puerta a una de las zonas de libre comercio más grandes del planeta. Con el respaldo del Senado, el país sudamericano avanza hacia la implementación de un pacto que podría redefinir el comercio agroindustrial entre ambos bloques.
La votación en el Senado fue simbólica y unánime, luego de que la Cámara de Diputados ya hubiera aprobado el texto días antes. Con este paso, Brasil se posiciona como uno de los impulsores clave del acuerdo dentro del Mercosur, integrado también por Argentina, Paraguay y Uruguay.
El tratado conecta dos regiones que en conjunto representan alrededor de 718 millones de consumidores y un Producto Bruto Interno cercano a los 22,4 billones de dólares, consolidando un mercado integrado entre América del Sur y Europa.
Desde el punto de vista comercial, el acuerdo contempla una reducción progresiva de aranceles sobre la gran mayoría de los bienes intercambiados entre ambos bloques. Según los términos negociados, la Unión Europea eliminará aranceles sobre aproximadamente el 95 % de los productos provenientes del Mercosur, mientras que los países sudamericanos liberalizarán cerca del 91 % de las importaciones europeas.
Para sectores exportadores como agroalimentos, carne, azúcar, etanol, frutas y café, el tratado representa la posibilidad de ampliar su presencia en el mercado europeo, considerado uno de los más exigentes del mundo en términos sanitarios y de calidad.
Las reducciones arancelarias no serán inmediatas. El acuerdo establece períodos de transición que van de cuatro a quince años, con el objetivo de permitir que las economías sudamericanas se adapten gradualmente a la apertura comercial.
Al mismo tiempo, el texto incluye mecanismos de salvaguarda comercial, que permitirán aplicar medidas temporales en caso de que determinados sectores enfrenten aumentos abruptos de importaciones o caídas significativas de precios.
En Brasil, estas herramientas fueron incorporadas mediante un decreto del Poder Ejecutivo que establece que el país podrá elevar aranceles, limitar volúmenes de importación o suspender preferencias comerciales si se detecta un impacto negativo sobre los productores locales.
La aplicación de estas medidas dependerá de investigaciones técnicas realizadas por los organismos de defensa comercial y de la decisión final de la Cámara de Comercio Exterior.
Para el gobierno brasileño, el acuerdo tiene el potencial de diversificar los socios comerciales del país y reforzar la inserción internacional de su industria y su agroindustria, además de fomentar una mayor integración en cadenas globales de valor.
Actualmente, la Unión Europea es el segundo socio comercial de Brasil, detrás de China, y representa un destino relevante para exportaciones agrícolas y manufacturas.
Sin embargo, el tratado aún enfrenta desafíos en el propio continente europeo. Aunque varios parlamentos han avanzado en su aprobación, el acuerdo todavía debe superar instancias institucionales dentro de la Unión Europea, incluido un proceso de revisión legal en el Tribunal de Justicia del bloque.
Este procedimiento podría retrasar la entrada plena en vigor del tratado, aunque no impide que algunos aspectos puedan aplicarse de manera provisional una vez completadas las ratificaciones necesarias.
Para el sector agroindustrial del Mercosur, el avance del acuerdo representa uno de los movimientos comerciales más relevantes de las últimas décadas, con potencial para ampliar mercados, atraer inversiones y profundizar el comercio entre dos de las regiones agrícolas más importantes del mundo.

