México no arranca: crecimiento bajo e inflación complican el 2026
La economía mexicana transita 2026 con bajo crecimiento y precios firmes, condicionada por la incertidumbre en su acuerdo con Estados Unidos y Canadá.
México atraviesa en 2026 un período de crecimiento limitado con inflación persistente, una combinación que economistas describen como estanflación moderada. El escenario se explica por la incertidumbre en el acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá, clave para la segunda economía de América Latina. La situación importa porque condiciona inversión, consumo y actividad productiva, con impacto también en el sector agroindustrial.
Las proyecciones ubican el crecimiento del PBI en torno al 1,5% este año, tras un 0,6% en 2025, lo que marca tres años consecutivos con expansión por debajo del 2%. Al mismo tiempo, la inflación se mantiene cerca del límite superior del objetivo del banco central, alrededor del 4% anual, lo que reduce el margen para una recuperación más dinámica.
Comercio en revisión y presión sobre la actividad
El principal factor de incertidumbre pasa por el futuro del acuerdo comercial de América del Norte (USMCA). Las negociaciones en curso abren distintos escenarios, desde una continuidad del esquema actual hasta una revisión más profunda con nuevas exigencias por parte de Estados Unidos.
Para México, el resultado es determinante. Una ratificación del acuerdo daría previsibilidad, mientras que una renegociación podría introducir condiciones más estrictas en reglas de origen y otros aspectos no comerciales, afectando sectores clave de la economía.
La relación comercial con Estados Unidos sigue siendo central. Cualquier cambio en ese vínculo impacta de forma directa en exportaciones, industria y empleo, especialmente en cadenas productivas integradas.
Inflación persistente y señales mixtas para 2027
El frente inflacionario tampoco da señales claras de alivio inmediato. Las previsiones indican que los precios se mantendrán elevados durante 2026, en parte por el impacto de la energía a nivel global. Esto limita la capacidad de política monetaria para estimular la economía.
El banco central se acerca al final de su ciclo de recortes de tasas, con una última baja esperada que llevaría el nivel de referencia a 6,50%, en un intento por equilibrar crecimiento e inflación.
Algunas señales positivas aparecen hacia adelante. Analistas proyectan una mejora gradual en 2027, con crecimiento cercano al 1,9%, apoyado en inversión pública y en eventos puntuales como el impulso económico asociado al Mundial de fútbol.
Sin embargo, el corto plazo sigue condicionado por factores externos. Las negociaciones comerciales avanzan con tensiones y posturas firmes, lo que mantiene la incertidumbre sobre el marco regulatorio.
Para sectores como el agro y la industria alimentaria, el escenario combina costos elevados, demanda moderada y necesidad de eficiencia operativa. En un mercado integrado como el norteamericano, la estabilidad de las reglas comerciales es un factor clave para sostener la actividad.
México enfrenta así un año de definiciones, donde el rumbo del comercio y la evolución de los precios marcarán el ritmo de la economía.

