Nicaragua

China no aparece: Panamá lidera la inversión en Nicaragua

Los datos oficiales muestran que el capital chino no figura entre los principales inversores, mientras energía y minería concentran los mayores flujos.

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La inversión extranjera directa en Nicaragua crece, pero no en la dirección que el discurso político sugiere. Las cifras más recientes del Banco Central confirman que, pese a los múltiples anuncios de acuerdos y cooperación con China, el gigante asiático no figura entre los principales países que están invirtiendo en la economía nicaragüense.

Al cierre del tercer trimestre de 2025, la inversión extranjera directa bruta alcanzó los US$ 2.270,6 millones, ligeramente por encima del mismo período de 2024. En términos netos, el flujo acumulado fue de US$ 1.220,7 millones, mostrando una mejora interanual relevante.

Sin embargo, el origen de esos capitales revela un mapa distinto al relato oficial. Panamá encabeza el ranking con US$ 320,9 millones, consolidándose como el mayor inversor en el país. En segundo lugar se ubica Estados Unidos, con US$ 165,7 millones, aunque con una contracción respecto al año anterior.

En la tercera posición aparece Barbados, con US$ 170 millones, un salto significativo frente a los niveles previos. Le siguen Países Bajos y Colombia, ambos con flujos en ascenso. Más atrás se posicionan México, Costa Rica, Corea del Sur y Japón, siendo estos dos últimos los únicos países asiáticos identificados con inversiones concretas en el período analizado.

Lo que llama la atención es la ausencia de China entre los principales once países inversores. Aunque en los últimos años se anunciaron proyectos vinculados a infraestructura, energía, comercio y zonas francas, las estadísticas oficiales no reflejan un volumen significativo de capital proveniente de ese país. Parte de esos flujos podría estar incluida en la categoría "otros orígenes", pero no existe evidencia de un protagonismo comparable al discurso público.

Por sectores, el capital extranjero se concentra principalmente en energía y minería, que captaron US$ 438,4 millones, más del doble que el año anterior. También destacan industria y manufactura, con US$ 330,1 millones, y el sector financiero, con US$ 310,5 millones. En contraste, se observa una disminución en actividades como pesca y agricultura, mientras comercio y servicios registran montos menores.

El perfil de la inversión muestra una orientación hacia actividades extractivas y financieras, consolidando un patrón económico que prioriza recursos naturales y servicios bancarios. Esto ocurre en un contexto político e institucional complejo, donde el riesgo país sigue siendo un factor a considerar para los capitales externos.

La brecha entre los anuncios de grandes proyectos y la materialización efectiva de inversión se vuelve evidente al revisar los datos. Mientras Panamá lidera y Estados Unidos mantiene una participación significativa, el capital chino no ocupa el lugar que el discurso oficial sugiere.

El panorama deja una conclusión clara: Nicaragua continúa recibiendo inversión extranjera, pero su composición real difiere del relato geopolítico dominante. El capital sigue llegando, aunque no necesariamente desde donde más se proclama.

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