Panamá espera a China por un acuerdo clave para su negocio marítimo
China aún no responde sobre la renovación del acuerdo que otorga ventajas a los buques panameños y resulta clave para reducir costos portuarios.
Panamá mantiene pendiente la renovación de su acuerdo de transporte marítimo con China, una negociación que puede tener consecuencias directas sobre los costos y la competitividad de los buques registrados bajo bandera panameña que operan en puertos del gigante asiático. Ambos países alcanzaron en julio un consenso para iniciar los trámites de renovación, pero el proceso todavía no culminó. El canciller Javier Martínez-Acha señaló que Panamá permanece a la espera de que las autoridades chinas completen sus procedimientos internos para avanzar hacia la firma.
Más allá del componente diplomático, el interés económico es considerable para una economía que tiene en los servicios marítimos y logísticos uno de sus principales activos internacionales. El acuerdo permite que los buques panameños reciban un tratamiento favorable en China y, según la Cámara Marítima de Panamá, uno de sus beneficios más importantes es un descuento cercano al 37% en determinados trámites portuarios. Cuando se aplica sobre grandes movimientos de carga y operaciones recurrentes, el ahorro puede representar millones de dólares para los armadores.
La renovación comenzó a discutirse después de un período de fricciones por las inspecciones y retenciones de embarcaciones panameñas en puertos chinos. En junio, la Cancillería panameña informó que Beijing estaba coordinando una visita de técnicos para revisar esos procedimientos y había manifestado disposición para conversar sobre un nuevo acuerdo de Nación Más Favorecida. Un mes después, los dos gobiernos alcanzaron el entendimiento para iniciar formalmente los trámites del convenio marítimo.
Las retenciones de buques cayeron con fuerza
Uno de los cambios más significativos se produjo precisamente en las detenciones de embarcaciones. De acuerdo con datos difundidos por representantes del sector marítimo panameño, las retenciones en puertos chinos pasaron de alrededor de 130 a menos de 20 por mes, una reducción superior al 80%. La mejora disminuye una fuente de costos e incertidumbre para los operadores, aunque el sector considera que completar el acuerdo sigue siendo necesario para consolidar las condiciones comerciales.
Para Panamá, el tratamiento recibido por su flota en China adquiere relevancia por la dimensión internacional de su registro de buques. Cada demora, inspección adicional o diferencia tarifaria puede repercutir sobre los costos de operación de navieras que utilizan la bandera panameña. Por ese motivo, la discusión no se limita a una relación bilateral: también toca la capacidad del país para mantener atractivo su registro frente a otras jurisdicciones que compiten por captar embarcaciones y servicios marítimos.
China había confirmado en agosto que ambos gobiernos continuaban desarrollando los procedimientos necesarios para renovar el Acuerdo de Transporte Marítimo, cuya vigencia anterior terminó en julio. El embajador chino en Panamá, Zhang Xiangyan, explicó entonces que el proceso se encontraba en una fase administrativa previa a su entrada en vigor. Las declaraciones más recientes de Panamá indican que todavía falta completar ese recorrido y formalizar el nuevo instrumento.
Una negociación que toca las cadenas de comercio
El alcance económico también interesa al agro y al comercio exterior regional. Panamá funciona como uno de los grandes nodos logísticos del continente y las condiciones que enfrentan sus operadores marítimos inciden sobre las cadenas que conectan América Latina con Asia. Frutas, carnes, granos, alimentos procesados y otras cargas agroindustriales dependen de servicios marítimos competitivos, aunque la información disponible no permite atribuir al acuerdo un efecto específico sobre tarifas de productos agropecuarios.
La negociación ocurre además mientras Panamá y China atraviesan diferencias políticas por otros asuntos de la relación bilateral. Beijing cuestionó recientemente los contactos establecidos por un grupo de diputados panameños con Taiwán, mientras el gobierno panameño reafirmó que la conducción de la política exterior corresponde al Ejecutivo. Al mismo tiempo, ambos países han mantenido abiertos sus canales económicos y marítimos, y Panamá reiteró esta semana la importancia de sus vínculos comerciales con China.
Para la industria marítima panameña, el resultado concreto será más importante que las diferencias diplomáticas. Con las retenciones reducidas a una fracción de los niveles anteriores y beneficios tarifarios que pueden alcanzar aproximadamente el 37%, la renovación permitiría dar mayor previsibilidad a los armadores que operan regularmente en puertos chinos. Por ahora no se informó una fecha para la firma, por lo que el próximo movimiento depende de la finalización de los procedimientos que China mantiene en curso.

