Paraguay aprueba el acuerdo Mercosur-UE y se acelera el tratado
El Congreso paraguayo aprobó el acuerdo Mercosur-UE y completa la ratificación en Sudamérica. El tratado creará uno de los mayores mercados del mundo y impactará en el agro.
Paraguay se convirtió en el último país sudamericano en aprobar el acuerdo de libre comercio entre Mercosur y la Unión Europea, un tratado que busca crear una de las mayores zonas comerciales del mundo y que puede modificar el comercio agrícola internacional en los próximos años.
La Cámara de Diputados paraguaya ratificó el convenio con aprobación unánime, luego de que el Senado hiciera lo propio semanas atrás. Con esta decisión, el país se suma a Argentina, Brasil y Uruguay, que ya habían respaldado el pacto, completando así el proceso de validación dentro del bloque sudamericano.
El acuerdo, negociado durante más de 25 años, involucra a países que en conjunto representan más de 700 millones de personas y cerca del 25% del PBI mundial, lo que lo convierte en uno de los tratados comerciales más importantes de las últimas décadas.
El texto aún debe ser firmado por el presidente paraguayo Santiago Peña, paso formal para cerrar la ratificación en el país. Con ello, Mercosur queda listo para avanzar en la implementación, mientras la Unión Europea continúa su propio proceso interno.
Desde el oficialismo paraguayo destacaron el alcance histórico del convenio. Legisladores señalaron que el acuerdo permitirá ampliar exportaciones, atraer inversiones y mejorar el acceso a mercados, especialmente para el sector agropecuario.
El tratado contempla la reducción progresiva de aranceles para una amplia lista de productos, incluyendo carne bovina, soja, maíz, azúcar, etanol, frutas, vinos y productos industriales, lo que abre nuevas oportunidades para los países del Mercosur, cuyo comercio exterior depende en gran medida del agro.
Para Paraguay, el acuerdo es visto como una herramienta clave para fortalecer su perfil exportador, en un contexto donde la demanda internacional de alimentos sigue siendo elevada y la competencia global aumenta.
El proceso de aprobación en Sudamérica comenzó con Uruguay, seguido por Argentina y Brasil, la mayor economía del bloque, cuyo Senado ratificó el acuerdo por unanimidad. Bolivia, que se incorporó recientemente al Mercosur, no participó en las negociaciones pero podrá adherirse en el futuro.
En Europa, el tratado enfrenta más resistencia. Algunos países, especialmente Francia, junto con organizaciones agrícolas y sectores políticos, expresaron preocupación por el impacto que podría tener el ingreso de productos sudamericanos en el mercado europeo, en particular en carne, granos y biocombustibles.
A pesar de las objeciones, la Comisión Europea manifestó su intención de avanzar con una ratificación provisional, lo que permitiría aplicar el acuerdo mientras se resuelven cuestiones legales dentro del bloque.
Para el comercio agrícola mundial, el entendimiento entre Mercosur y la Unión Europea marca un cambio relevante. El acceso a un mercado de alto poder adquisitivo podría impulsar las exportaciones sudamericanas, pero también aumentará las exigencias sanitarias, ambientales y de trazabilidad.
Analistas del sector consideran que el tratado abre una nueva etapa para el agro de la región, donde la competitividad no dependerá solo del volumen producido, sino también de la capacidad para cumplir estándares cada vez más estrictos en sostenibilidad y calidad.
Con la aprobación de Paraguay, el acuerdo entra en una fase decisiva y vuelve a colocar al Mercosur en el centro del comercio global de alimentos, en un momento de fuerte reordenamiento geopolítico y comercial.

