Perú, Chile y México se debaten entre Washington y Pekín en una APEC marcada por las tensiones comerciales
Los tres países latinoamericanos llegan a la cumbre en Corea del Sur con agendas distintas, pero un mismo dilema: mantener el vínculo con Estados Unidos o profundizar su apertura hacia Asia.
La cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que se celebra esta semana en Gyeongju, Corea del Sur, enfrenta a Perú, Chile y México con una disyuntiva estratégica: seguir alineados a la política comercial de Estados Unidos o profundizar su apertura hacia Asia, en particular hacia China, su principal socio en exportaciones de materias primas y alimentos.
El encuentro, que reúne a 21 economías que representan el 60% del PIB mundial, se desarrolla en medio de un contexto de tensión arancelaria entre Washington y Pekín, justo antes del esperado cara a cara entre Donald Trump y Xi Jinping, previsto para este jueves.
La cumbre ocurre cuando el presidente estadounidense impulsa una ofensiva proteccionista para reducir su déficit comercial, mientras China avanza con nuevos acuerdos de inversión, infraestructura y energía en América Latina.
"Cada vez que Estados Unidos descuida una relación, China la aprovecha en espacios como la APEC", explicó el analista Diego Marroquín, del Center for International Studies de Washington.
El escenario coloca a los tres países latinoamericanos en un tablero complejo: México por su dependencia del T-MEC y su frontera norte; Perú, que busca atraer inversiones chinas tras su crisis política; y Chile, que lidera la agenda verde y tecnológica en la región, pero con un pie en cada bloque.
México: pragmatismo con Washington, cautela con Asia
México llega a la cumbre bajo la lupa de Trump, en medio de roces por migración, narcotráfico y comercio. El mandatario republicano ha impuesto aranceles punitivos y presionado por el control del fentanilo, un tema que cruzará las reuniones bilaterales.
El subsecretario de Comercio Exterior, Luis Rosendo Gutiérrez Romano, adelantó que durante la APEC se cerrarán acuerdos en seguridad y migración, pero también en materia de comercio.
El ministro Marcelo Ebrard mantendrá encuentros con el representante comercial estadounidense Jamieson Greer, mientras la presidenta Claudia Sheinbaum anunciará los resultados.
Aun así, México ha dado señales de independencia: impuso aranceles de hasta 50% a vehículos eléctricos chinos, medida interpretada como un gesto político hacia Washington, pero también una protección temporal de su industria local.
Para el sector agroexportador, la incertidumbre preocupa. Las exportaciones mexicanas de aguacate, berries y carne de cerdo a Asia podrían resentirse si el país mantiene un perfil demasiado alineado con EE.UU., sobre todo frente a mercados dinámicos como Japón y Corea del Sur, miembros activos de la APEC.
Perú: entre la estabilidad y la influencia china
Tras la destitución de Dina Boluarte, el nuevo presidente José Jerí enfrenta su primera cita internacional con el desafío de reafirmar la estabilidad política y económica del país.
China es hoy el principal socio comercial del Perú y operador clave del megapuerto de Chancay, inaugurado en 2024, que conecta directamente con Shanghái y ha impulsado las exportaciones mineras, agrícolas y pesqueras.
"Perú necesita mostrar credibilidad para atraer inversión extranjera, pero sin perder su autonomía política", señaló la académica Carolina Urrego Sandoval, de la Universidad de Los Andes.
El gobierno peruano busca además ampliar el acceso sanitario para productos agroindustriales, como arándanos, café, palta y uvas, en nuevos mercados del Asia-Pacífico. Pero un acercamiento excesivo a Pekín podría irritar a Washington, que sigue siendo el principal destino de sus envíos de cobre refinado y harina de pescado.
Chile: liderazgo regional con perfil asiático
El único presidente latinoamericano presente en Gyeongju es el chileno Gabriel Boric, quien viajó con una agenda centrada en transición energética, hidrógeno verde e innovación tecnológica.
El mandatario izquierdista, crítico del proteccionismo de Trump, mantiene una relación fluida con China, país que absorbe más del 40% de las exportaciones chilenas de cobre, cerezas y vino. En mayo, Boric firmó en Pekín una serie de acuerdos para modernizar el Tratado de Libre Comercio Chile-China y promover inversiones en electromovilidad.
En esta cumbre, se espera una reunión bilateral con Corea del Sur, centrada en cooperación científica y desarrollo industrial, sectores clave para diversificar las exportaciones chilenas.
El factor agrícola, en el centro del dilema
Más allá de la geopolítica, los tres países comparten un interés urgente: proteger su inserción agroexportadora en los mercados asiáticos, que se han convertido en los principales compradores de frutas, granos, vino y carne de la región.
El Asia-Pacífico representa más del 50% de las exportaciones agroalimentarias combinadas de Chile, Perú y México. Un retroceso en las relaciones con China o Corea podría reducir el acceso a esos mercados y presionar los precios internos.
Según la CEPAL, el sector agroindustrial latinoamericano depende en un 35% de los flujos comerciales con Asia, mientras que las políticas arancelarias de EE.UU. generan incertidumbre para productos sensibles como carne, café y hortalizas frescas.
"El desafío es que América Latina no quede atrapada entre potencias", advierte Urrego. "Debe fortalecer su autonomía económica, diversificar sus mercados y proteger su base productiva, especialmente la agrícola".
Con sus tres representantes en la mesa, la región busca hacer equilibrio entre dos gigantes: EE.UU., su socio histórico, y Asia, su nuevo motor de crecimiento.
Y aunque cada país juegue su propia carta, el mensaje regional parece claro: sin apertura y sin estabilidad, no hay futuro para las exportaciones latinoamericanas.

