Escasez de gas en Perú obliga a industrias a usar combustibles alternativos
El regulador energético autorizó temporalmente el uso de diésel y otros combustibles ante el racionamiento de gas natural, una situación que también podría impactar a la agroindustria.
La crisis en el suministro de gas natural en Perú obligó a las autoridades energéticas a adoptar medidas excepcionales para evitar interrupciones en la actividad productiva. Ante el racionamiento del recurso, el regulador dispuso que determinadas industrias puedan migrar temporalmente hacia combustibles alternativos como diésel o gas licuado de petróleo (GLP) con el objetivo de garantizar la continuidad de sus operaciones.
La medida responde a restricciones en el abastecimiento de gas natural que afectan a diversas empresas, situación que podría comprometer procesos productivos en sectores clave de la economía si no se adoptan soluciones inmediatas.
En ese contexto, se estableció una disposición transitoria que permite a las industrias utilizar instalaciones existentes destinadas al consumo de combustibles líquidos o GLP, siempre que cumplan con las condiciones de seguridad y cuenten con las coberturas de seguro correspondientes. La decisión busca evitar paralizaciones mientras se normaliza el suministro energético.
El racionamiento energético tiene implicancias directas para distintos sectores productivos, incluyendo la industria de alimentos y la agroindustria, donde el gas natural se utiliza en procesos de transformación, secado, procesamiento y almacenamiento de productos agrícolas.
En Perú, numerosas plantas vinculadas a la molienda de granos, la producción de azúcar, la transformación de alimentos y la elaboración de insumos agrícolas dependen del gas natural como fuente principal de energía. La migración temporal hacia combustibles como el diésel podría incrementar los costos operativos, especialmente en un contexto internacional marcado por la volatilidad en los precios energéticos.
Este aumento de costos también puede trasladarse a la logística agrícola, el transporte de alimentos, el almacenamiento en frío y los procesos industriales vinculados al agro, factores que influyen directamente en la competitividad de la producción y de las exportaciones.
La crisis energética se originó tras una deflagración en los ductos del sistema de gas de Camisea, en la región de Cusco, incidente que provocó la paralización temporal de parte de las operaciones del sistema energético del país. Ante esta situación, el Gobierno declaró en emergencia el suministro de gas natural mientras se realizan trabajos para restablecer la normalidad del servicio.
Durante este período, las autoridades energéticas mantienen un monitoreo permanente del sistema con el objetivo de garantizar el abastecimiento y evitar un impacto mayor sobre la actividad productiva.
Para el sector agroindustrial, la situación vuelve a poner sobre la mesa la importancia de la seguridad energética para sostener la producción agrícola, el procesamiento de alimentos y la cadena exportadora, especialmente en economías donde el gas natural cumple un papel central dentro de la matriz energética.

