Perú alerta por El Niño: agroexportaciones en riesgo
Lluvias intensas e inundaciones vuelven a poner en tensión al agro peruano. Hasta 7,3 millones de hectáreas podrían verse afectadas.
El sector agrícola de Perú enfrenta nuevamente la amenaza del fenómeno de El Niño, con proyecciones que anticipan un impacto significativo sobre cultivos estratégicos de exportación. Autoridades y gremios empresariales advierten que las lluvias intensas, inundaciones y huaicos podrían comprometer millones de hectáreas productivas, especialmente en la franja norte del país.
Según estimaciones oficiales del Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred), hasta 7,3 millones de hectáreas de uso agrícola se encuentran en zonas susceptibles a eventos climáticos extremos. La experiencia de años anteriores -como 2017 y 2023- dejó pérdidas cercanas a las 40.000 hectáreas anuales, afectando tanto a pequeños productores como a grandes agroexportadoras.
Entre los cultivos con mayor nivel de exposición se encuentran el mango, arándano, uva y palta, pilares de la canasta exportadora peruana. Estas producciones dependen de condiciones climáticas relativamente estables y de infraestructura logística eficiente, factores que suelen verse alterados durante episodios de lluvias extraordinarias.
En el norte del país, donde se concentra una parte relevante de la agroindustria orientada a mercados como Estados Unidos, Europa y Asia, la preocupación se centra en el posible deterioro de caminos rurales, canales de riego y sistemas de drenaje. La saturación de suelos no solo impacta la calidad de la fruta, sino que también puede generar problemas fitosanitarios y caída en rendimientos.
Desde el ámbito empresarial se remarca la necesidad de fortalecer obras de prevención, incluyendo encauzamiento de ríos, limpieza de quebradas y mantenimiento de infraestructura hídrica. El objetivo es reducir la vulnerabilidad del sistema productivo ante un fenómeno que, según especialistas, podría presentar una intensidad moderada a fuerte.
El impacto no se limita a la producción primaria. Las cadenas logísticas también enfrentan desafíos ante posibles interrupciones en rutas y puertos. El retraso en embarques puede generar penalidades comerciales y pérdida de mercados, en un contexto internacional altamente competitivo.
En términos macroeconómicos, el agro representa un componente clave del crecimiento peruano. Las agroexportaciones han mostrado dinamismo en la última década, consolidando al país como proveedor relevante de frutas frescas en contraestación. Un evento climático adverso podría repercutir en ingresos, empleo rural y balanza comercial.
Frente a este escenario, se intensifican los monitoreos meteorológicos y las evaluaciones de riesgo. Productores avanzan en planes de contingencia, seguros agrarios y estrategias de diversificación geográfica para mitigar posibles pérdidas.
El desarrollo de infraestructura resiliente y sistemas de alerta temprana se posiciona como uno de los principales desafíos estructurales del agro peruano, en un contexto donde la variabilidad climática se vuelve cada vez más frecuente y severa en la región.

