Perú apuesta a zonas especiales para acelerar inversiones e industrialización
Las primeras Zonas Económicas Especiales Privadas podrían operar en tres años y apuntan a transformar puertos estratégicos en polos industriales exportadores.
Perú busca acelerar un cambio estructural en su economía con la creación de las primeras Zonas Económicas Especiales Privadas (ZEEP), un esquema que promete beneficios tributarios, ventajas logísticas y nuevos polos industriales orientados a exportación. Según estimaciones de la Sociedad Nacional de Industrias, las primeras zonas podrían comenzar a operar dentro de tres años tras la aprobación del reglamento que habilita la participación del sector privado. El objetivo oficial es atraer inversiones industriales de alto valor agregado y aprovechar el nuevo escenario logístico generado por puertos, corredores comerciales y la expansión de infraestructura estratégica.
La iniciativa aparece en un momento donde Perú intenta fortalecer competitividad industrial y captar inversiones internacionales vinculadas a manufactura, logística, agroindustria y procesamiento de recursos.
El modelo contempla incentivos fiscales especiales para empresas que se instalen dentro de estas áreas productivas.Entre los principales beneficios figura una tasa de Impuesto a la Renta de 0% durante los primeros cinco años de operación, con incrementos progresivos posteriores hasta alcanzar el 15%, muy por debajo del régimen general peruano.
El esquema apunta especialmente a industrias exportadoras con baja presencia actual en el país y busca evitar que empresas locales simplemente se trasladen hacia las nuevas zonas para aprovechar ventajas tributarias.
Antonio Castillo explicó que la normativa incorpora restricciones para impedir competencia desleal con sectores ya instalados en el mercado interno.
Chancay, Callao y Ancón aparecen como ejes estratégicos
Uno de los principales focos del proyecto se concentra sobre el corredor logístico conformado por Callao, Puerto de Chancay y Ancón.
La apuesta busca transformar las nuevas ventajas portuarias y de conectividad en plataformas industriales capaces de atraer empresas orientadas al comercio internacional.
El avance del Puerto de Chancay aparece como uno de los factores más relevantes detrás de esta estrategia.
El megapuerto, impulsado para fortalecer la conexión comercial entre Sudamérica y Asia, genera expectativas sobre la posibilidad de desarrollar cadenas industriales y logísticas alrededor de su operación.
La Sociedad Nacional de Industrias considera que Perú tiene condiciones competitivas importantes para captar inversiones, incluyendo menores costos energéticos respecto de otros países de la región y nueva infraestructura aeroportuaria y portuaria.
Dentro de esa visión, las ZEEP funcionarían como plataformas para potenciar exportaciones industriales, atraer manufactura y aumentar valor agregado local.
El proyecto también contempla evitar que determinados sectores sensibles enfrenten competencia desigual.
Por esa razón, actividades como confecciones, calzado y algunas líneas metalmecánicas quedaron excluidas de los beneficios especiales.
Agroexportación, minería y logística aparecen como motores
El modelo proyectado por el sector industrial peruano no se limita únicamente al eje central costero.
También se identifican oportunidades para desarrollar corredores especializados en otras regiones estratégicas del país.
Entre ellos aparece un corredor agroexportador en el norte peruano, zonas minero-industriales en el sur y plataformas logísticas conectadas a la Amazonía y al corredor bioceánico hacia Brasil.
Ciudades y puertos como Arequipa, Paita, Iquitos e Ilo también aparecen dentro de los mapas preliminares con potencial para futuras zonas especiales.
El trasfondo del proyecto refleja una discusión mucho más amplia sobre el futuro económico peruano.
Durante años, la economía del país dependió fuertemente de exportaciones mineras y materias primas. Ahora, distintos sectores empresariales buscan avanzar hacia un modelo más industrializado, con mayor transformación productiva y capacidad exportadora.
La expectativa oficial es que las nuevas zonas permitan atraer industrias vinculadas a logística, ensamblaje, agroindustria, manufactura tecnológica y procesamiento de recursos naturales.
El desafío será convertir las ventajas logísticas recientes en desarrollo industrial real y sostenido.
La experiencia internacional muestra que las zonas económicas especiales pueden transformarse en motores de crecimiento, aunque también dependen de estabilidad regulatoria, infraestructura eficiente y capacidad para atraer inversiones de largo plazo.
En el caso peruano, el avance de Chancay y la nueva infraestructura logística empiezan a generar una oportunidad inédita para intentar reposicionar al país dentro de las cadenas industriales y comerciales del Pacífico.

