El Brent supera los US$100 y reaviva el temor por los costos del agro mundial
El crudo quebró una barrera que no alcanzaba desde julio mientras se reducen los embarques por Ormuz y crece el riesgo sobre las rutas energéticas.
El petróleo Brent volvió a superar este miércoles 9 de septiembre los US$100 por barril, impulsado por una nueva escalada del conflicto en Oriente Medio y por el creciente temor a mayores interrupciones en el suministro energético de la región. Los futuros del Brent avanzaban US$2,15, un 2,2%, hasta US$100,07, mientras que el WTI estadounidense subía 1,83% y alcanzaba los US$94,73 por barril. El movimiento trasciende al mercado petrolero: una permanencia del crudo en valores elevados puede trasladarse a combustibles, transporte y distintos insumos utilizados por la producción agropecuaria y la cadena mundial de alimentos.
La aceleración de las cotizaciones fue contundente. El Brent acumula un incremento cercano al 25% desde comienzos de agosto, mientras se reducen las expectativas de una solución definitiva al conflicto entre Estados Unidos e Irán, que lleva seis meses. A esa incertidumbre se sumaron esta semana ataques de los hutíes, respaldados por Irán, contra instalaciones energéticas sauditas, que provocaron incendios en infraestructura petrolera y aumentaron el riesgo de que las dificultades logísticas se extiendan a nuevas rutas utilizadas para movilizar crudo.
Ormuz pierde flujo y el mercado vuelve a mirar al Mar Rojo
Uno de los datos que más inquieta a los operadores está en el Estrecho de Ormuz, paso estratégico para el suministro energético mundial. Durante la semana previa a la reanudación de los combates del 30 de agosto habían transitado por allí entre 8 y 9 millones de barriles diarios, aproximadamente el doble que en la semana anterior, según estimaciones del economista jefe de Rystad Energy, Claudio Galimberti. Más recientemente, sin embargo, el volumen volvió a desplomarse hasta ubicarse por debajo de los 2 millones de barriles diarios.
La reducción adquiere mayor relevancia porque el Mar Rojo funcionaba como una ruta alternativa frente a las dificultades de Ormuz. Los recientes ataques hutíes elevan ahora la preocupación sobre la seguridad de esos embarques y reducen las alternativas disponibles para transportar petróleo desde Oriente Medio. El problema no radica únicamente en cuánto crudo se produce, sino también en la capacidad de llevarlo de manera regular y a costos competitivos hasta los principales centros consumidores, un factor que rápidamente puede incorporarse a las cotizaciones internacionales.
El mercado ya comenzó a revisar sus expectativas. Goldman Sachs, Bank of America y HSBC elevaron en los últimos días sus previsiones para el precio del petróleo, ante la posibilidad de que las restricciones persistan durante más tiempo de lo previsto. Al mismo tiempo, productores externos a la OPEP, entre ellos Estados Unidos, Canadá y Guyana, incrementaron su producción, aunque esos mayores volúmenes todavía deben compensar una pérdida considerable de oferta en otras regiones.
Combustibles, fletes y fertilizantes: por qué el agro sigue de cerca al Brent
Para el sector agropecuario, un petróleo nuevamente por encima de US$100 introduce un componente adicional en la estructura de costos. El combustible participa directamente en siembra, pulverización, cosecha, riego y transporte, mientras que la energía y los hidrocarburos tienen incidencia sobre distintos procesos industriales vinculados con los insumos agrícolas. Si las cotizaciones permanecen elevadas, el impacto potencial puede recorrer la cadena desde el establecimiento productivo hasta los puertos y centros de consumo.
El transporte internacional constituye otro punto sensible. Una menor disponibilidad de rutas seguras en Oriente Medio puede incrementar tiempos de navegación, seguros y costos de flete. Para grandes exportadores agrícolas de América Latina y Estados Unidos, cualquier aumento persistente de los costos logísticos puede modificar márgenes comerciales, especialmente en commodities donde unos pocos dólares por tonelada resultan relevantes para definir la competitividad entre diferentes orígenes.
La tensión energética también coincide con un mercado de fertilizantes que ya enfrenta restricciones en determinadas materias primas. El azufre, utilizado en la fabricación de fertilizantes fosfatados, sufrió problemas de abastecimiento relacionados con la reducción del tráfico marítimo por Ormuz. La combinación de petróleo caro, logística más costosa y oferta limitada de ciertos insumos suma incertidumbre a los presupuestos agrícolas, particularmente para productores que deben definir compras y márgenes de cara a las próximas campañas.
La Agencia Internacional de Energía había estimado el mes pasado que la oferta mundial de petróleo podría disminuir este año en 4,3 millones de barriles diarios, cerca del 4%. La producción adicional de Estados Unidos, Canadá y Guyana ofrece una compensación parcial, pero el comportamiento del Brent muestra que los operadores siguen asignando una prima considerable al riesgo geopolítico. Con Ormuz nuevamente por debajo de los 2 millones de barriles diarios y el Mar Rojo expuesto a nuevos ataques, la evolución del costo energético vuelve a convertirse en una variable relevante para las cuentas del agro mundial.

