Mano de obra agropecuaria: el récord de migrantes sin estatus en EE.UU. reabre un debate clave
Un informe revela que la población migrante sin estatus permanente alcanzó un máximo histórico en Estados Unidos. El dato impacta en sectores intensivos en mano de obra, como el agro.
La población de inmigrantes sin estatus permanente en Estados Unidos alcanzó un récord estimado de 15,8 millones de personas a mediados de 2024, según un informe del Migration Policy Institute (MPI) elaborado junto con la demógrafa Jennifer Van Hook, de la Universidad Estatal de Pensilvania. El estudio, difundido esta semana, atribuye el incremento al aumento de los cruces fronterizos posteriores a la pandemia, la recuperación económica y las políticas migratorias implementadas durante la administración de Joe Biden. El dato resulta especialmente relevante para el sector agropecuario, uno de los mayores demandantes de mano de obra migrante en Estados Unidos, donde miles de trabajadores participan en las cadenas de valor agroalimentarias.
Entre 2019 y 2024, la población migrante sin estatus permanente creció en casi cinco millones de personas, pasando de 10,8 millones a 15,8 millones, lo que representa un crecimiento promedio cercano al 8% anual. El mayor salto ocurrió entre 2022 y 2023, cuando se incorporaron alrededor de 1,6 millones de personas, impulsadas por la recuperación del mercado laboral estadounidense tras la pandemia, además de la persistencia de la violencia, la inestabilidad política y las dificultades económicas en varios países de América Latina. No obstante, el ritmo de crecimiento comenzó a desacelerarse entre 2023 y 2024, luego del endurecimiento de las restricciones al asilo y un mayor control migratorio en la frontera con México.
México sigue liderando, pero Centroamérica y Sudamérica ganan protagonismo
Aunque México continúa siendo el principal país de origen, con 5,5 millones de personas, su participación dentro del total cayó del 62% en 2010 al 35% en 2024, reflejando un cambio estructural en la composición de la migración hacia Estados Unidos. En contrapartida, Centroamérica elevó su participación del 15% al 27%, impulsada principalmente por los fuertes incrementos registrados en Guatemala y Honduras. Al mismo tiempo, Sudamérica duplicó su peso relativo hasta alcanzar el 14%, con aumentos significativos de ciudadanos provenientes de Venezuela, Colombia y Ecuador, consolidando una mayor diversificación de los flujos migratorios regionales.
Países de origen de la población migrante sin estatus permanente en Estados Unidos (2019-2024)
| País de origen | Población 2024 | Variación 2019-2024 |
|---|---|---|
| México | 5.519.000 | +266.000 |
| Guatemala | 1.525.000 | +827.000 |
| Honduras | 1.349.000 | +843.000 |
| El Salvador | 920.000 | +187.000 |
| Venezuela | 797.000 | +581.000 |
| Colombia | 444.000 | +262.000 |
| Nicaragua | 440.000 | +376.000 |
| Brasil | 368.000 | +174.000 |
| Filipinas | 356.000 | +77.000 |
| Ecuador | 342.000 | +195.000 |
| Total | 15.754.000 | +4.988.000 |
Fuente: Migration Policy Institute (MPI), con datos de la Oficina del Censo de EE.UU. (ACS) y del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Un dato que también impacta en el campo estadounidense
Para el sector agropecuario, la disponibilidad de trabajadores migrantes representa un factor estratégico. Diversas actividades agrícolas, hortícolas, frutícolas y ganaderas dependen históricamente de mano de obra extranjera para sostener las tareas de siembra, cosecha, empaque y procesamiento. Si bien el informe del MPI no analiza específicamente el empleo rural, la evolución de la política migratoria tiene efectos directos sobre la disponibilidad de trabajadores, los costos laborales y la competitividad de las cadenas agroalimentarias. En un contexto de creciente tecnificación, la oferta de mano de obra continúa siendo un desafío para numerosas explotaciones agrícolas estadounidenses.
Otro dato relevante es que alrededor del 40% de esta población -unos 6,3 millones de personas- contaba a mediados de 2024 con algún tipo de estatus migratorio temporal, como los programas DACA, TPS o el parole humanitario. Estas herramientas permiten acceder a permisos de trabajo y protección frente a la deportación, aunque no constituyen un camino directo hacia la residencia permanente. Para numerosos empleadores del sector agroalimentario, estos programas representan una vía para mantener parte de su fuerza laboral dentro de un marco legal transitorio, mientras persiste la incertidumbre sobre futuras reformas migratorias.
Las proyecciones anticipan un cambio de tendencia
El Migration Policy Institute estima que la población migrante sin estatus permanente podría estabilizarse o incluso comenzar a disminuir en los próximos años, siempre que continúe la reducción de los ingresos irregulares y aumenten las deportaciones. Bajo la administración de Donald Trump, varias iniciativas implementadas durante el gobierno anterior fueron eliminadas y se anunció una política orientada a acelerar las expulsiones de inmigrantes. Sin embargo, los especialistas advierten que alcanzar el objetivo de deportar un millón de personas por año enfrenta importantes restricciones operativas, presupuestarias y judiciales, además de depender de la cooperación de los países de origen. Para el agro estadounidense, la evolución de estas políticas seguirá siendo un factor determinante en la disponibilidad de mano de obra y en la estabilidad de la producción de alimentos.

