Ambiente

Una playa de Brasil recibió 42.800 toneladas de sargazo: qué está pasando

Un estudio de la Universidad de São Paulo detectó la mayor concentración de varamientos en Pará y Maranhão, aunque descarta por ahora una crisis como la del Caribe.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

El sargazo comienza a mostrar episodios de gran magnitud en el norte de Brasil, aunque todavía está lejos de representar una crisis generalizada como la que afecta periódicamente al Caribe. Un estudio encabezado por investigadores de la Universidad de São Paulo (USP), publicado en julio de 2026, identificó a Pará como el principal foco brasileño de varamientos entre 2010 y 2025 y documentó un episodio excepcional: unas 42.800 toneladas de algas acumuladas en marzo de 2025 en la playa de Atalaia, en Salinópolis. El hallazgo importa no solo por su impacto costero, sino también porque investigaciones anteriores estudian la posible relación entre nutrientes transportados por los ríos, actividades terrestres y la proliferación del sargazo en el Atlántico tropical.

La investigación, publicada en Aquatic Conservation: Marine and Freshwater Ecosystems, recopiló 51 registros de varamientos a lo largo de 15 años mediante información científica y periodística. Pará presentó la mayor concentración, seguido por Maranhão. La acumulación registrada en Salinópolis sobresalió ampliamente frente a los demás episodios cuantificados, cuyos volúmenes se ubicaron entre 174 y 1.843 toneladas.

Los investigadores, sin embargo, plantean una precaución importante: los datos disponibles todavía no permiten afirmar que Brasil atraviese una invasión creciente de sargazo. El análisis estadístico no encontró una tendencia de largo plazo suficientemente significativa, aunque sí detectó una mayor visibilidad de episodios importantes y una concentración marcada en el extremo norte del país.

El episodio de Pará cambia la mirada sobre el sargazo en Brasil

Una de las dificultades para conocer la verdadera dimensión del fenómeno es la ausencia de un sistema nacional homogéneo de monitoreo. Muchos eventos son reportados inicialmente por medios locales o usuarios de redes sociales y no siempre existe posteriormente una identificación científica que permita distinguir el sargazo pelágico de otras macroalgas presentes naturalmente en las costas brasileñas.

Por ese motivo, el extraordinario episodio de 42.800 toneladas registrado en Atalaia adquiere especial relevancia científica. No significa que una cantidad semejante vaya a repetirse regularmente ni que el fenómeno esté desplazándose hacia toda la costa del país, pero demuestra que determinadas zonas brasileñas pueden recibir acumulaciones de una escala considerable.

Una playa de Brasil recibió 42.800 toneladas de sargazo: qué está pasando

La evidencia recopilada hasta ahora sitúa el problema principalmente en Pará y Maranhão, lejos de buena parte de los destinos turísticos internacionales del Nordeste y del Sudeste. Los datos disponibles no permiten trasladar automáticamente el escenario hacia playas de Pernambuco, Alagoas, Rio Grande do Norte o Río de Janeiro, ni anticipar una situación comparable con la registrada durante los últimos años en México y distintos puntos del Caribe.

El fenómeno observado en Brasil forma parte de una dinámica mucho más amplia. Desde 2011, los satélites permiten seguir el denominado Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico, una extensa masa de macroalgas que puede desarrollarse desde África occidental, atravesar el Atlántico tropical y alcanzar el Caribe y el Golfo de México. En junio de 2018 llegó a acumular más de 20 millones de toneladas de biomasa a lo largo de unos 8.850 kilómetros.

Amazonía, nutrientes y fertilizantes: una relación que investiga la ciencia

La circulación oceánica tiene un papel determinante en la ubicación y desplazamiento de esas masas, pero el crecimiento del sargazo requiere también nutrientes. Una investigación publicada en Science en 2019 analizó el aporte de la descarga del río Amazonas hacia el Atlántico occidental y estudió su posible relación con los grandes florecimientos observados durante las últimas décadas.

Entre las hipótesis científicas examinadas aparece el aumento de nutrientes como nitrógeno y fósforo que alcanzan los sistemas fluviales y posteriormente el océano. El trabajo relacionó esa disponibilidad de nutrientes con cambios ocurridos en la cuenca amazónica, entre ellos la deforestación y el incremento del uso de fertilizantes, aunque estos factores no constituyen por sí solos una explicación definitiva del fenómeno.

Por eso, atribuir a Brasil la responsabilidad exclusiva por el sargazo que alcanza el Caribe sería incorrecto. La proliferación responde a una combinación compleja de circulación oceánica, disponibilidad de nutrientes y condiciones ambientales y climáticas, entre otros factores investigados. El aporte continental procedente de grandes sistemas fluviales constituye una de las variables estudiadas dentro de ese proceso.

Para la agricultura, esta conexión abre además una discusión sobre lo que ocurre con los nutrientes una vez aplicados en los sistemas productivos. El desplazamiento de nitrógeno y fósforo hacia cursos de agua puede generar efectos lejos de las áreas donde fueron utilizados, razón por la cual la eficiencia en el manejo de fertilizantes y la conservación de los ecosistemas adquieren también una dimensión ambiental.

Brasil no enfrenta hoy una situación comparable con los grandes varamientos que afectan recurrentemente a destinos del Caribe. Pero el registro de 42.800 toneladas en una playa de Pará demuestra que el país tampoco está completamente al margen del fenómeno. La principal incógnita será determinar mediante un monitoreo más sistemático si episodios de esa magnitud permanecen excepcionales o comienzan a repetirse con mayor frecuencia en la costa norte brasileña.

© AgroLatam. Todos los derechos reservados.
Esta nota habla de: