Tamaulipas apuesta al etanol con sorgo y apunta a producir desde 2028
El estado proyecta plantas en Matamoros y Altamira para transformar excedentes agrícolas en energía y abrir un nuevo mercado para productores.
Tamaulipas avanza en un plan para producir etanol a partir de sorgo, con proyectos en marcha y meta de operación comercial hacia 2028, en una estrategia que busca dar salida al excedente agrícola y generar una nueva cadena de valor para el campo. La iniciativa involucra al gobierno estatal y al sector privado, en un contexto donde los productores enfrentan dificultades para comercializar el grano en condiciones rentables.
Actualmente, el estado no cuenta con producción industrial de etanol, pero ya perfila inversiones concretas para revertir esa situación. El proyecto más avanzado se ubica en Matamoros, donde se prevé una planta con capacidad cercana a 890 mil litros diarios, lo que requeriría procesar más de 1,2 millones de toneladas de sorgo al año. Esta demanda podría absorber una parte relevante de la producción local, que en varios ciclos queda expuesta a precios bajos.
En paralelo, se proyecta una segunda instalación en Altamira, con características similares, como parte de un esquema más amplio que apunta a consolidar a Tamaulipas como un nodo energético en el norte de México. En conjunto, ambas plantas demandarían inversiones superiores a 300 millones de dólares.
Del excedente agrícola a una nueva industria energética
La base del proyecto es el sorgo, cultivo en el que Tamaulipas concentra más del 50% de la producción nacional. En los últimos años, este grano ha enfrentado dificultades de colocación por factores externos, entre ellos los precios internacionales y tensiones globales que impactan en los mercados.
Convertirlo en etanol permitiría agregar valor, generar demanda interna y estabilizar ingresos para los productores, reduciendo la dependencia de intermediarios. Además, el desarrollo de esta industria abre la posibilidad de dinamizar economías rurales, con generación de empleo y mayor actividad económica en zonas agrícolas.
El impulso actual también incorpora una visión más amplia, que integra producción agrícola, procesamiento industrial y uso energético. El etanol puede utilizarse como aditivo en combustibles, lo que se alinea con políticas orientadas a diversificar la matriz energética y reducir emisiones.
El estado incluso evalúa un escenario más ambicioso, con hasta cinco plantas en distintas regiones, lo que ampliaría la capacidad de producción y el impacto económico del proyecto en el mediano plazo.
La idea de producir etanol en Tamaulipas no es nueva. Hace más de una década se intentó desarrollar una planta en el corredor Río Bravo-Reynosa-Matamoros, con capacidad estimada de 33 millones de litros anuales, pero el proyecto no avanzó por falta de condiciones de mercado e infraestructura.
En años recientes, la infraestructura existente en la frontera se utilizó principalmente para almacenamiento y distribución, sin lograr consolidar una producción local. Este antecedente marca el principal desafío actual: pasar de la planificación a la operación efectiva.
El nuevo escenario presenta diferencias. El enfoque combina agroindustria, energía y desarrollo regional, con mayor interés del sector privado y una demanda potencial más clara para el sorgo.
Desde el punto de vista técnico, el cultivo ofrece ventajas relevantes. El sorgo dulce contiene entre 14% y 21% de azúcares fermentables, lo que permite obtener hasta 8 mil litros de bioetanol por hectárea, posicionándolo como una materia prima eficiente para este tipo de producción.
Aun así, el éxito del plan dependerá de factores clave como la ejecución de las inversiones, la infraestructura logística, la regulación del mercado energético y la estabilidad de la demanda. Por ahora, Tamaulipas se encuentra en una etapa de transición: con proyectos definidos y potencial productivo, pero sin producción en marcha.
Si las plantas previstas entran en operación, el estado podría dar un paso decisivo hacia una nueva etapa, donde el sorgo deje de ser solo un cultivo de volumen y se convierta en insumo estratégico para la generación de energía.

