La UE destraba el acuerdo Mercosur pese a la presión del agro
Una mayoría de países europeos dio luz verde al pacto comercial con Sudamérica, mientras crecen las protestas de productores y persisten las divisiones políticas.
La Unión Europea dio un paso decisivo para avanzar con el acuerdo de libre comercio con el Mercosur, luego de que una mayoría de los Estados miembros respaldara la iniciativa en Bruselas. El aval representa al 65 % de la población del bloque, suficiente para habilitar la firma política del tratado con Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.
Con este respaldo, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, podría firmar el acuerdo en los próximos días, aunque el pacto todavía deberá superar una instancia clave: la aprobación del Parlamento Europeo antes de entrar en vigencia.
Divisiones dentro de Europa
Pese al avance, no todos los países de la UE están alineados. Francia confirmó que no acompañará el tratado. Su presidente, Emmanuel Macron, sostuvo que el acuerdo responde a "bases desactualizadas" y genera fuertes resistencias internas, especialmente en el sector agropecuario.
También hubo reparos de otros países como Italia y Polonia, lo que había obligado a postergar la firma prevista originalmente para diciembre en Brasil.
En contraste, Alemania y España se posicionaron entre los principales impulsores. Desde Berlín, el canciller Friedrich Merz calificó el entendimiento como "un hito de la política comercial europea", mientras que el ministro de Finanzas Lars Klingbeil lo definió como una señal a favor del libre comercio en un contexto global cada vez más proteccionista.
Qué cambia para el comercio agroindustrial
El acuerdo apunta a eliminar aranceles sobre más del 90 % de los productos comercializados entre ambos bloques, creando uno de los mayores espacios de libre comercio del mundo. Desde Bruselas destacan que las empresas europeas podrían ahorrar miles de millones de euros en derechos aduaneros, mientras se potenciarían las exportaciones de vehículos, maquinaria, vinos y bebidas hacia Sudamérica.
Para el Mercosur, el pacto representa una oportunidad estratégica para consolidar exportaciones agroindustriales, aunque también reabre el debate sobre exigencias ambientales, estándares sanitarios y competitividad frente a los productores europeos.
El agro europeo, en alerta
El avance del acuerdo volvió a encender el malestar entre los productores agropecuarios europeos, que temen una mayor competencia de alimentos sudamericanos a menores costos. En los últimos días, tractores volvieron a ocupar calles y rutas en ciudades como París y regiones de Alemania, en rechazo al tratado.
Pese a estas protestas, los gobiernos favorables al acuerdo sostienen que el pacto es clave para diversificar mercados, reducir la dependencia de Estados Unidos y China y reforzar la posición estratégica de Europa en el comercio global.
El acuerdo UE-Mercosur entra así en su fase más decisiva, con un impacto directo sobre el comercio agroalimentario, la ganadería y las cadenas exportadoras de ambos lados del Atlántico.

