La Unión Europea frena sus compras de soja y sacude al mercado internacional
Las importaciones de soja cayeron 50% en el inicio de la campaña 2026/27. También retrocedieron las compras de colza, harina de soja y aceite de palma.
La Unión Europea comenzó la campaña comercial 2026/27 con un fuerte ajuste en sus importaciones de oleaginosas. Las compras de soja alcanzaron apenas 660.000 toneladas, un 50% menos que en el mismo período del ciclo anterior. La caída también se extendió a la colza, la harina de soja y el aceite de palma, reflejando un cambio en la dinámica del mercado que podría influir sobre los principales países exportadores.
Los datos publicados por la Comisión Europea muestran que el retroceso no se limita a la soja. Las importaciones de colza descendieron 61%, hasta 100.000 toneladas, mientras que las de harina de soja se ubicaron en 1,42 millones de toneladas, con una baja interanual del 24%. En el caso del aceite de palma, las compras cayeron 31%, hasta 190.000 toneladas.
La magnitud del ajuste confirma que el bloque europeo atraviesa un comienzo de campaña muy diferente al de años anteriores, en un contexto donde la demanda de materias primas para alimentación animal y biocombustibles muestra señales de desaceleración.
Menor demanda y cambios en la industria explican el ajuste
El descenso de las importaciones responde a varios factores que comenzaron a consolidarse durante los últimos meses. Analistas del mercado señalan que la demanda europea de soja viene moderándose por una menor actividad del sector ganadero respecto de años anteriores y por cambios en la industria de los biocombustibles.
Además, la Unión Europea está incrementando el uso de aceite de colza, residuos y otras materias primas para la producción de combustibles renovables, reduciendo la necesidad de importar aceite y derivados de soja para ese destino.
Las nuevas políticas energéticas también modificaron parte de los flujos comerciales internacionales. La menor utilización de aceite de soja en la cadena de biodiésel redujo los incentivos para importar determinados productos, especialmente aquellos destinados al procesamiento industrial.
Brasil y Estados Unidos siguen atentos al mercado europeo
Aunque el bloque europeo continúa siendo uno de los principales compradores mundiales de soja, el menor ritmo de importaciones representa un desafío para los grandes exportadores.
Durante la campaña anterior, Estados Unidos y Brasil concentraron la mayor parte del abastecimiento europeo, aunque ambos enviaron menores volúmenes que un año antes. Canadá, en cambio, logró aumentar su participación, mientras que Argentina también recuperó presencia en ese mercado.
La evolución de las compras europeas será seguida de cerca por los exportadores sudamericanos durante los próximos meses, especialmente en un escenario donde Brasil mantiene una cosecha abundante y busca ampliar mercados, mientras que Estados Unidos proyecta una producción récord para la campaña 2026/27.
A pesar del fuerte retroceso registrado en el arranque de la campaña, el comportamiento del mercado todavía puede cambiar a medida que avance el ciclo comercial. Las necesidades de la industria europea, la evolución del sector ganadero y los movimientos de los precios internacionales serán determinantes para definir si esta caída representa un ajuste transitorio o el inicio de una nueva etapa en el comercio mundial de oleaginosas.

