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Acuerdo Comercial Argentina-EE.UU.: cómo impacta en el agro y qué cambios se vienen en la legislación local

El Gobierno acelera la adecuación normativa para avanzar con el acuerdo comercial con Estados Unidos, un pacto que promete mover el tablero del agro argentino entre nuevas oportunidades y exigencias más estrictas.

Tras meses de viajes, gestiones y negociaciones técnicas, el Gobierno de Javier Milei logró establecer el marco para un futuro acuerdo comercial con Estados Unidos. Aunque el texto final sigue en elaboración y podría firmarse entre diciembre y el primer trimestre del 2026, en la administración nacional ya dan por sentado que el país deberá modificar leyes y procedimientos internos para poder cumplir con lo pactado. Ese movimiento abre un impacto directo en el sector agropecuario, uno de los pilares del comercio bilateral.

En la última misión a Washington, el canciller Pablo Quirno viajó acompañado por funcionarios de Economía y del Ministerio de Desregulación. Allí terminaron de definir parte del andamiaje técnico del pacto, que ahora exige una revisión legal profunda. El Gobierno prevé avanzar con varios cambios por decreto y otros a través del Congreso, aunque por ahora las reformas ligadas al acuerdo no ingresarán en las sesiones extraordinarias, donde la prioridad será la agenda laboral, tributaria y penal.

Para el agro, el acuerdo implica una reducción de trabas y una simplificación que podría acelerar exportaciones hoy frenadas por burocracia y doble certificación. Entre los puntos más relevantes aparece la eliminación gradual del impuesto estadístico sobre bienes provenientes de EE.UU., el fin de formalidades consulares en importaciones y, sobre todo, la aceptación directa de estándares internacionales. Esto habilitaría, por ejemplo, que un medicamento con aval de la FDA o un automóvil con normas federales norteamericanas ingresen sin duplicar controles locales, un paso que también impacta en insumos veterinarios, biotecnología y equipamiento para el agro.

Quirno junto a Marco Rubio, secretario de Estado de los Estados Unidos

Quirno junto a Marco Rubio, secretario de Estado de los Estados Unidos


En materia sanitaria, el Gobierno se comprometió a habilitar la entrada de carne aviar estadounidense en un plazo de un año, no restringir denominaciones para carnes y quesos, y simplificar los registros para carne vacuna, menudencias, porcinos y lácteos. Si estas medidas se implementan como se anunció, podrían reducir tiempos y costos para la industria alimentaria local, pero también abrirán una competencia mayor con productos norteamericanos que operan con menor carga fiscal y logística.

Otro punto clave es el capítulo de propiedad intelectual, históricamente observado por Washington. Estados Unidos volvió a remarcar en su informe "Special 301" que Argentina aún presenta fallas estructurales en la protección de marcas y patentes. Y si bien este punto excede al agro, tiene impacto en sectores como genética, semillas, agroquímicos y biotecnología, donde el país necesita previsibilidad normativa para atraer inversiones.

Algunos compromisos, como la prohibición de importación de bienes producidos con trabajo forzoso, sí deberán pasar por el Congreso. También la adecuación del marco de transferencia internacional de datos y el reconocimiento de firmas electrónicas estadounidenses, un punto relevante para exportadores que ya operan con plataformas digitales, certificaciones en la nube y trazabilidad online.

La Argentina tomaría los controles de la FDA como documentación suficiente para la venta de medicamentos a nivel local

La Argentina tomaría los controles de la FDA como documentación suficiente para la venta de medicamentos a nivel local

Para el campo argentino, el acuerdo abre oportunidades concretas: menor burocracia, integración a estándares sanitarios globales y acceso más fluido a un mercado de alto valor. Pero también expone desafíos internos: retenciones elevadas, brecha cambiaria, sobrecostos logísticos y falta de infraestructura, problemas que podrían erosionar la competitividad frente a países como Brasil o Uruguay, con marcos más estables.

En definitiva, el entendimiento con Estados Unidos puede convertirse en un trampolín para el agro argentino, siempre y cuando las reformas locales acompañen. El potencial está; lo que falta es apuntalar un entorno más previsible y alineado a las exigencias de los grandes compradores internacionales.

Agrolatam.com
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