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Acuerdo Mercosur-UE: la olivicultura argentina en alerta por competir con aceites europeos subsidiados

El tratado abre el mercado a aceites europeos con subsidios. El sector olivícola local advierte riesgos para precios, empleo y exportaciones.

AgroLatam
Red de periodistas especializados en agroindustria y agroalimentación en LATAM. Cobertura integral del ecosistema agropecuario.

El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, celebrado la semana pasada en Paraguay, encendió alertas en la olivicultura argentina, un sector clave en provincias como San Juan, Mendoza y La Rioja. Productores y especialistas advierten que la apertura arancelaria, sin desarmar los subsidios europeos, puede golpear la competitividad local, afectar precios y poner en riesgo exportaciones estratégicas, especialmente hacia Brasil.

El tratado genera expectativas positivas para varios rubros agrícolas de la región, en particular los de la zona pampeana. Pero no todos ganan. En el caso del aceite de oliva y las aceitunas, la Argentina quedaría expuesta a competir en condiciones profundamente desiguales.

Acuerdo Mercosur-UE: la olivicultura argentina en alerta por competir con aceites europeos subsidiados

Hoy, Argentina aplica un arancel cercano al 31% al aceite de oliva importado, aun así, marcas españolas e italianas ya dominan las góndolas locales con precios inferiores incluso a los valores de exportación a granel del producto argentino.

El corazón del conflicto está en España, que concentra cerca del 50% de la producción mundial de aceite de oliva con 2,8 millones de hectáreas de olivos. No es más eficiente que Argentina, pero su sistema productivo está fuertemente subsidiado.

Gran parte del olivar español es de secano, con rendimientos de apenas 300 a 500 kg de aceite por hectárea, cosecha manual o semimecanizada y altos costos, compensados por subsidios europeos estimados en unos 2.000 millones de euros anuales. En regiones como Andalucía, hasta el 30% del ingreso del productor proviene de ayudas estatales.

Acuerdo Mercosur-UE: la olivicultura argentina en alerta por competir con aceites europeos subsidiados

Este esquema genera dumping indirecto, presiona los precios internacionales y erosiona la competitividad de países sin subsidios estructurales, como la Argentina.

Brasil consume unas 100.000 toneladas de aceite de oliva por año, más de tres veces la producción argentina, y importa más del 95% de lo que consume. Más de la mitad llega desde España y Portugal.

Para la Argentina, Brasil es el principal mercado del Mercosur y una oportunidad enorme de crecimiento. Sin embargo, si el aceite europeo entra con menores aranceles, el precio de referencia cae y arrastra a toda la región, afectando directamente a los exportadores locales.

Desde lo productivo, la olivicultura argentina es altamente eficiente:

  • Riego por goteo y alto nivel tecnológico

  • Cosecha totalmente mecanizada

  • Rendimientos de 1.700 a 1.800 kg de aceite por hectárea

  • Mejor calidad de fruta

El problema no es la eficiencia, sino que el aceite europeo se vende a precios que no reflejan su costo real. A eso se suman costos internos como el IVA del 27% en la energía, el costo laboral y otras cargas que reducen el margen del productor local.

Frente a este escenario, el sector reclama que la implementación del acuerdo sea gradual y equilibrada. Reducir aranceles sin desmontar subsidios profundiza las asimetrías.

La condición central es claraacoplar la baja de aranceles con el desarme efectivo de los subsidios en la UE, especialmente en España.
Sin ese equilibrio, la apertura puede transformarse en una amenaza directa para una de las economías regionales más eficientes del país.

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