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Advierten que los suelos degradados frenan US$ 7.000 millones en producción

Especialistas alertaron en Diputados por la pérdida de fertilidad de los suelos y el impacto directo sobre la producción agrícola.

Ignacio Rivero
Periodista especializado en agroindustria del Cono Sur. Analiza políticas públicas, mercados, infraestructura y cadenas de valor del sector agroalimentario.

Especialistas alertaron en Diputados por la pérdida de fertilidad de los suelos y el impacto directo sobre la producción agrícola. Argentina podría producir entre 40 y 45 millones de toneladas adicionales de granos sin ampliar la superficie sembrada, pero la baja reposición de nutrientes está comprometiendo ese potencial. La advertencia fue realizada este lunes durante una reunión de la Comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara de Diputados, donde especialistas respaldaron un proyecto de ley que busca promover la inversión en fertilizantes mediante beneficios fiscales. La discusión cobra relevancia porque impacta de manera directa sobre la productividad, la rentabilidad de los productores y la generación de divisas para el país.

La preocupación por la fertilidad de los suelos volvió a instalarse en el centro del debate agropecuario. Durante la exposición ante legisladores nacionales, María Fernanda González Sanjuan, directora ejecutiva de Fertilizar Asociación Civil, aseguró que la Argentina repone apenas entre el 32% y el 37% de los nutrientes que los cultivos extraen en cada campaña.

La especialista fue contundente: "Somos los peores en reposición". Según explicó, la Argentina se encuentra entre los países con menor nivel de reposición de nutrientes entre los principales productores de granos del mundo.

Como contraste mencionó el caso de Brasil, donde no solo se restituyen los nutrientes que salen con cada cosecha, sino que además se realizan aportes adicionales para fortalecer la fertilidad de los suelos en el largo plazo.

Cada tonelada de maíz, trigo o soja que abandona un lote también se lleva nutrientes esenciales. Cuando esos elementos no son reemplazados mediante fertilización, el suelo pierde capacidad productiva y disminuyen los rendimientos potenciales.

Una brecha productiva que equivale a US$7000 millones

Los estudios presentados por Fertilizar, junto con investigadores del INTA, universidades, CREA y Aapresid, muestran que existe una importante brecha productiva entre los rindes actuales y los potenciales.

En maíz, los rendimientos promedio rondan actualmente las 7,9 toneladas por hectárea, cuando podrían alcanzar las 11,5 toneladas. En el caso del trigo, la diferencia se ubica cerca del 37%.

Al analizar los tres principales cultivos del país -maíz, soja y trigo- los especialistas estiman que la Argentina podría incorporar entre 40 y 45 millones de toneladas adicionales de granos sin aumentar la superficie sembrada.

Ese volumen representa aproximadamente US$7000 millones adicionales de producción, una cifra que refleja el enorme potencial que hoy permanece sin aprovechar.

"Tenemos prácticamente funcionando la fábrica de granos al 50%", resumió González Sanjuan.

Para reducir esa brecha, el consumo de nutrientes debería aumentar de forma significativa. Según los cálculos presentados, el uso de nitrógeno debería multiplicarse por 2,2, el de fósforo por 3,1 y el de azufre por 6,5 respecto de los niveles actuales.

La ley que busca impulsar la inversión en fertilizantes

En este contexto, durante la reunión se presentó el proyecto denominado "Ley de Conservación y Mejoramiento de la Fertilidad de los Suelos de Uso Agropecuario", impulsado por el diputado nacional Martín Ardohain.

La iniciativa propone que los productores agropecuarios puedan computar una deducción adicional del 30% en el Impuesto a las Ganancias sobre las inversiones realizadas en fertilizantes.

En términos prácticos, quien invierta $1000 en fertilización podrá deducir $1300 al momento de calcular el tributo.

Los impulsores sostienen que la medida busca fomentar una mayor adopción de tecnologías vinculadas a la nutrición de cultivos, mejorar los rindes y fortalecer la sustentabilidad productiva.

Más producción, empleo y exportaciones

La defensa económica del proyecto estuvo a cargo de Antonella Semadeni, integrante del equipo de investigación de FADA.

Según explicó, el incentivo permitiría reducir cerca de un 9% el costo efectivo de los fertilizantes, generando un incremento aproximado del 7% en su utilización.

De acuerdo con las proyecciones presentadas, ese aumento en el uso de fertilizantes permitiría sumar 2,6 millones de toneladas adicionales de producción de maíz, trigo y soja.

Además, podría generar 23.000 puestos de trabajo, aportar US$500 millones más en exportaciones y agregar más de US$650 millones al valor bruto de producción.

Si bien la ampliación de la deducción implicaría inicialmente una menor recaudación cercana a los US$300 millones, desde FADA sostienen que el crecimiento de la actividad económica compensaría ese efecto.

"El costo fiscal neto es cero", aseguró Semadeni.

Retenciones y señales para invertir

La economista también remarcó que el principal problema impositivo que enfrenta la producción agropecuaria sigue siendo otro.

"Los derechos de exportación continúan siendo el impuesto más distorsivo que hoy tiene la producción agropecuaria", afirmó.

Como antecedente, recordó que tras la eliminación de las retenciones al trigo y al maíz en 2016, el uso de fertilizantes aumentó un 38% en apenas dos campañas.

Para los especialistas, ese dato demuestra que cuando mejora la rentabilidad, los productores responden rápidamente con mayores niveles de inversión, incorporación de tecnología y adopción de buenas prácticas agrícolas.

La discusión sobre la fertilidad de los suelos ya no es solo una cuestión técnica. Se trata de un factor central para el futuro de los agronegocios argentinos, la seguridad alimentaria, la generación de divisas y la competitividad internacional.

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