Ag Barometer récord: la inversión del campo toca máximos históricos
Confianza en 158 puntos y boom inversor en ganadería: qué hay detrás del optimismo y qué riesgos siguen latentes.
El Índice Ag Barometer Austral de enero-febrero 2026 se ubicó en 158 puntos, prácticamente sin cambios frente a noviembre (159), pero consolidado en los niveles más altos de la serie. El dato, difundido por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, muestra un salto histórico en la intención de inversión, que alcanzó los 127 puntos, el valor más alto desde que se mide el indicador. Importa porque confirma que, tras la sequía 2022/23 y en un contexto político más previsible, el productor volvió a pensar en crecer.
Según el informe completo , el índice general creció 35% interanual (158 vs 117 en enero 2025), mientras que el Índice de Condiciones Presentes subió 63% en un año.
Los números del Ag Barometer
Variaciones bimestrales
| Indicador | Ene 2026 | Nov 2025 | Variación |
|---|---|---|---|
| Ag Barometer | 158 | 159 | -0,06% |
| Condiciones presentes | 132 | 124 | +6,45% |
| Expectativas futuras | 175 | 182 | -3,8% |
Variaciones interanuales
| Indicador | Ene 2026 | Ene 2025 | Variación |
|---|---|---|---|
| Ag Barometer | 158 | 117 | +35% |
| Condiciones presentes | 132 | 81 | +63% |
| Expectativas futuras | 175 | 140 | +25% |
El 63% de los productores considera que es un buen momento para invertir en activos fijos como tierra, maquinaria o vientres.
Ganadería, la gran apuesta
Un 56% planea invertir en ganadería, impulsado por precios firmes y perspectivas favorables a nivel internacional. Dentro de esa decisión:
| Categoría | % de menciones |
|---|---|
| Vientres | 69% |
| Novillitos para terminar | 34% |
| Terneros | 29% |
El foco está puesto en ampliar stock y capturar valor en un escenario donde la exportación demanda más kilos por animal. Sin embargo, el informe advierte que el precio del novillo en dólares es hoy el más alto del Mercosur, lo que obliga a la industria frigorífica a ganar eficiencia con un tipo de cambio relativamente bajo.
Financiamiento: campo sí, bancos no
La campaña 2025/26 se financió mayormente con recursos propios.
| Fuente de financiamiento | % productores |
|---|---|
| Fondos propios | 61% |
| Canje con proveedores | 49% |
| Crédito bancario | 17% |
El bajo uso del crédito no responde a falta de proyectos, sino a tasas reales elevadas y un mercado financiero todavía chico para inversiones de mediano y largo plazo.
Ventas y caja: cautela tras cubrir costos
En promedio, los productores necesitarán destinar:
-
52% del maíz
-
51% de la soja
para cubrir costos de siembra y cosecha.
Una vez cubiertos los compromisos, el 48% planea guardar mercadería esperando mejores precios o una baja de retenciones, mientras otros priorizan recomponer capital de trabajo o comprar insumos para la próxima campaña.
La experiencia de la sequía reciente dejó una marca: el productor privilegia liquidez y resiliencia antes que apalancarse.
Biológicos: alta adopción de inoculantes, pero dudas en nuevos productos
El 92% utiliza inoculantes tradicionales en soja. En cambio:
| Insumo biológico | Uso |
|---|---|
| Bioestimulantes | 32% |
| Biofertilizantes | 25% |
| Biocontrol | Baja incidencia |
| No utilizan otros biológicos | 38% |
Las principales barreras son falta de capacitación (43%) y dudas sobre su rendimiento (36%).
El informe vincula el buen clima inversor a la estabilidad política tras las elecciones legislativas 2025 y a señales como superávit fiscal y menor riesgo país. Pero advierte nubarrones: inflación persistente, tasas altas y riesgo de estancamiento económico.
El 2026 no es año electoral, lo que abre margen para reformas estructurales que reduzcan el "costo argentino". Sin mejoras en competitividad, un tipo de cambio bajo podría tensionar los sectores transables.
El campo argentino arranca 2026 con el nivel de confianza más alto de su historia reciente y con una clara intención de invertir, especialmente en ganadería. Sin embargo, la prudencia financiera domina la estrategia: menos crédito, más fondos propios y decisiones de venta postergadas.
El mensaje es claro: hay optimismo y ganas de crecer, pero el productor quiere reglas claras, crédito razonable y menor presión impositiva para transformar la confianza en inversión efectiva.

