De cultivo secundario a fenómeno exportador: el girasol no para de crecer
Las exportaciones se dispararon más de 126% y el cultivo consolida su protagonismo como uno de los grandes motores del agro argentino.
El complejo girasol argentino aportó US$ 1.674,1 millones entre enero y mayo de 2026, un salto interanual del 126,1%, según datos difundidos este lunes 13 de julio por la Asociación Argentina de Girasol (Asagir) sobre la base de estadísticas del Indec y el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA). El dato cobra relevancia porque confirma el fuerte crecimiento de un cultivo que gana terreno en el país y que se consolida como una fuente clave de ingreso de divisas en un contexto en el que la economía argentina sigue necesitando dólares provenientes del sector agroexportador.
La cadena del girasol atraviesa uno de los mejores momentos de los últimos años. El fuerte incremento de las exportaciones se combina con perspectivas favorables tanto en el mercado local como internacional. De acuerdo con las proyecciones del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), la producción argentina pasará de 7,4 millones de toneladas en la campaña 2025/26 a 8 millones de toneladas en 2026/27, lo que representaría una mejora del 8,1%. Este escenario fortalece la posición de la Argentina en el comercio agrícola regional, especialmente frente a competidores como Ucrania y Rusia, principales jugadores del mercado global del girasol.
A nivel mundial también se espera un crecimiento significativo. El USDA proyecta una producción global de 62,66 millones de toneladas, un aumento del 13,4% respecto del ciclo anterior y un volumen que incluso supera el récord alcanzado en la campaña 2021/22. Además, la molienda mundial avanzaría 11,6%, hasta las 55,81 millones de toneladas. El incremento de la oferta estará impulsado principalmente por los países del hemisferio Norte, donde Ucrania, Rusia y la Unión Europea elevarán su producción conjunta en más de 6 millones de toneladas.
Más allá de la competencia internacional, el desempeño de la industria local aparece como uno de los puntos más destacados. Según Asagir, en marzo de 2026 se registró un récord histórico mensual de molienda, con 565.000 toneladas procesadas. En tanto, entre enero y mayo el crushing acumulado alcanzó las 2,322 millones de toneladas, con una suba interanual del 32,8%.
El ritmo de comercialización también refleja el optimismo del sector. Al 1 de julio, las compras de la campaña 2024/25 sumaban 3,94 millones de toneladas, un 38% más que un año atrás, mientras que para la campaña 2025/26 ya se contabilizan operaciones por 4,34 millones de toneladas, un incremento del 42,5%. Estos números muestran una mayor anticipación de los negocios y una sólida confianza de productores e industriales en el futuro del cultivo.
Otro de los factores que alimenta el auge del girasol es el comportamiento de los precios. Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), al 7 de julio el valor Cámara Rosario se ubicó en 667.350 pesos por tonelada, equivalentes a unos US$451, con una mejora mensual del 5,6%.
En los puertos de Quequén y Bahía Blanca, las cotizaciones se mantienen en torno a los US$ 400 por tonelada, mientras que las fábricas de San Lorenzo, San Jerónimo y Ricardone ofrecen entre US$ 420 y US$ 430 para el girasol alto oleico. La combinación de buenos precios internacionales, una demanda sostenida y relaciones insumo-producto favorables posiciona al cultivo como una de las alternativas más atractivas de cara a la campaña 2026/27.

