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Agroexportaciones 2030: el "megaswap" que el campo puede generar sin pedirle nada a nadie

Nuevas proyecciones muestran que el agro podría sumar hasta US$17.000 millones extra hacia 2030, un potencial similar al swap estadounidense pero generado íntegramente por la producción local.

Tras un 2025 atravesado por la inestabilidad política y el ruido legislativo, vuelve a asomar un horizonte más nítido para el agro argentino. Mientras el país debate reformas fiscales, laborales y de infraestructura, un dato clave surge de las nuevas proyecciones de la Fundación Producir Conservando (FPC): el complejo granos-carnes-lácteos podría alcanzar exportaciones por casi US$58.000 millones en 2030, unos US$17.000 millones adicionales respecto de 2024. Para ponerlo en perspectiva: es casi lo mismo que los US$20.000 millones del swap que anunció el Gobierno de Estados Unidos y que generó tanto revuelo político.

Este potencial, sin embargo, no depende de acuerdos externos sino de decisiones domésticas. El agro ya representa el 58% de las exportaciones argentinas, con un aporte de US$48.300 millones en 2024, y viene demostrando que tiene capacidad de reacción rápida cuando se combinan condiciones climáticas favorables, precios internacionales razonables y un entorno macroeconómico que no castigue la producción.

El complejo agroindustrial puede reaccionar rápido y realizar las inversiones necesarias para mejorar productividad y eficiencia.

El complejo agroindustrial puede reaccionar rápido y realizar las inversiones necesarias para mejorar productividad y eficiencia.

Solo el complejo de granos y oleaginosas generó US$33.000 millones en 2024 y podría trepar a US$36.000-37.000 millones en la campaña actual. En carnes, la bovina sigue ampliando mercados y cuotas, con una demanda firme y un consumo interno estabilizado en torno a 50-52 kilos por habitante. El USDA, FAO y OECD proyectan una tendencia creciente para la proteína animal global, con precios firmes hacia adelante, un contexto ideal para un país productor de ciclo completo como Argentina.

En lácteos, la recuperación internacional también juega a favor: mejora de precios, mayor demanda de manteca y queso, y una reactivación del mercado chino. A esto se suma un dato estructural que suele pasar debajo del radar: Argentina utiliza pocos granos forrajeros y harinas proteicas en la producción de carnes y lácteos, lo que deja un amplio margen para intensificar sistemas y "transformar grano en proteína" dentro del país. El resultado: más exportaciones, más valor agregado y más empleo rural e industrial.

La demanda global crece, se abren mercados y suben las cuotas, lo que permite proyectar más volumen exportable y una mejora gradual de la calidad, tras años de enviar mayormente carne de vaca a China.

La demanda global crece, se abren mercados y suben las cuotas, lo que permite proyectar más volumen exportable y una mejora gradual de la calidad, tras años de enviar mayormente carne de vaca a China.

Pero este potencial no se materializa solo. La FPC vuelve a remarcar que el país necesita un marco macroeconómico e institucional más estable, reformas que mejoren la competitividad y un plan de infraestructura integral: transporte, rutas, accesos portuarios, hidrovía, red ferroviaria, almacenamiento y conectividad. Cada punto se traduce -directamente- en costos logísticos menores, una vieja batalla que Argentina sigue perdiendo frente a Brasil, Uruguay o Estados Unidos.

El agro viene insistiendo en que no pide subsidios ni privilegios: pide reglas claras, menos trabas y un horizonte previsible. La reacción del sector cuando se le dan señales positivas es inmediata. Basta ver cómo responden las inversiones en maquinaria, genética, biotecnología o ampliación de plantas cuando aparecen condiciones mínimas de estabilidad.

Si el país logra avanzar en esas reformas y destrabar cuellos de botella históricos, el campo puede generar un "megaswap productivo" propio, sin prestamistas externos: US$17.000 millones adicionales de exportación genuina hacia 2030.

La oportunidad está a la vista y es enorme. Falta saber si esta vez Argentina decide aprovecharla.

Agrolatam.com
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