El granizo volvió a golpear al Alto Valle y crece la preocupación entre los productores frutícolas
Una fuerte tormenta de agua y granizo afectó a chacras de Cipolletti, Allen y Fernández Oro, dejando daños visibles y temor por la producción de cerezas, duraznos y peras.
El Alto Valle del Río Negro volvió a ser escenario de una intensa tormenta de granizo, que en pocas horas cubrió zonas productivas de Cipolletti, Allen y Fernández Oro, generando incertidumbre entre los productores frutícolas. Aunque aún no se dimensionan las pérdidas, los reportes coinciden en que el fenómeno fue de fuerte intensidad y desparejo, con daños visibles en distintas chacras.
El temporal comenzó pasadas las 16 horas, con ráfagas de viento, lluvias intensas y caída de granizo de diferentes tamaños. En algunos sectores rurales apenas se registraron bolitas pequeñas, pero entre Cipolletti y Allen hubo mangas de granizo más grandes, similares a "bolitas de naftalina", que impactaron directamente sobre los cultivos.
"En la zona de la Ruta 22, saliendo de Cipolletti, cayó granizo fuerte. En mi chacra, sobre la costa del río Neuquén, casi nada", relató un productor de la zona.
Otro fruticultor de Allen agregó: "Cayó bastante granizo, recién me avisaron que esa zona fue más afectada. Que caer, cayó en todos lados; en algunos más, en otros menos".
En Fernández Oro, el fenómeno fue más leve, con lluvias intensas pero sin granizo de consideración. En tanto, en Neuquén capital y Centenario, los primeros reportes indican que no hubo daños importantes.
| Zona afectada | Tipo de fenómeno | Impacto inicial reportado |
|---|---|---|
| Cipolletti | Granizo de tamaño mediano a grande | Daños visibles en chacras cercanas a la Ruta 22 |
| Allen | Lluvia intensa y granizo | Afectación desigual; preocupación por daños en fruta |
| Fernández Oro | Principalmente lluvia | Sin granizo de consideración |
| Valle Medio | Lluvias fuertes nocturnas | Riesgo para producción de cerezas en maduración |
La preocupación crece entre los productores, especialmente por el impacto que las precipitaciones y el granizo pueden tener en la cosecha de cerezas, producto clave de exportación en esta época. También se teme por los duraznos y peras, que atraviesan una etapa crítica de desarrollo.
El granizo genera lesiones directas en los frutos y hojas, reduciendo su calidad comercial, mientras que las lluvias excesivas provocan el temido "cracking" o agrietamiento.
Según los técnicos, este problema ocurre cuando la fruta absorbe demasiada agua y la piel se rompe al no poder estirarse al ritmo de la pulpa, lo que reduce drásticamente el valor comercial.
"El daño por lluvia es muy importante en el estado en que se encuentra la cereza, a días de cosecharse", explicó un productor local.
La tormenta llega en un contexto delicado para la fruticultura del Alto Valle, que ya arrastra costos elevados, pérdidas por heladas tardías y una rentabilidad ajustada. Ahora, el temor es que se repitan estos episodios tempranos, complicando aún más una campaña 2025 que ya se anticipa como una de las más desafiantes de los últimos años.
El Servicio Meteorológico Nacional mantiene alertas por tormentas aisladas y posibles granizadas en el norte patagónico, por lo que el sector continúa en estado de alerta, a la espera de una mejora en las condiciones climáticas.

