Argentina enfrenta a Cabo Verde y el agro también juega un partido por US$ 8,5 millones
Mientras la Selección busca el pase en el Mundial 2026, el comercio agropecuario también entra en juego: el maíz argentino domina un mercado pequeño, pero estratégico.
Mientras la Selección Argentina enfrenta este viernes a Cabo Verde por los dieciseisavos de final del Mundial 2026, el vínculo entre ambos países también se juega fuera de la cancha. Según datos del INDEC, Argentina exportó durante 2025 productos por US$ 8,5 millones al pequeño país africano, con el maíz como gran protagonista, concentrando más del 80% de las ventas. Aunque el intercambio comercial es reducido, refleja cómo el agro argentino continúa llegando incluso a mercados de menor escala y mantiene abierta una puerta para diversificar sus exportaciones en un escenario global cada vez más competitivo.
El partido de esta tarde disparó el interés de miles de argentinos por conocer más sobre Cabo Verde, una tendencia que también comenzó a reflejarse en Google Trends, donde crecieron las búsquedas relacionadas con el país africano. En ese contexto, el comercio exterior ofrece otra historia poco conocida. El archipiélago, integrado por diez islas ubicadas frente a la costa occidental de África, posee apenas medio millón de habitantes y basa gran parte de su economía en el turismo y los servicios, por lo que depende de las importaciones para abastecer buena parte de su consumo alimentario, una oportunidad que Argentina aprovecha con sus granos.
Los registros oficiales muestran que Argentina embarcó durante 2025 unas 34.000 toneladas de maíz hacia Cabo Verde, operación que representó casi US$ 7 millones y explicó más del 80% del intercambio comercial entre ambos países. El cereal vuelve a demostrar su peso dentro de la canasta exportadora nacional y confirma su capacidad para llegar a destinos muy diversos, incluso mercados de escasa dimensión económica. En un contexto internacional donde la competencia con Brasil y Estados Unidos se intensifica, mantener abiertos estos mercados también forma parte de la estrategia para sostener el ingreso de divisas del complejo agroexportador argentino.
Además del maíz, las exportaciones incluyen algunos productos vinculados a la cadena avícola, como alas de gallo o gallina congeladas, que totalizaron 141 toneladas por unos US$ 179.000, además de otras partidas correspondientes a carnes y despojos comestibles, que sumaron cerca de 292 toneladas y casi US$ 270.000. Aunque los montos son reducidos frente a otros destinos africanos, representan oportunidades para agregar valor y ampliar la presencia de alimentos argentinos en una región cuyo crecimiento demográfico seguirá impulsando la demanda de importaciones durante las próximas décadas, según proyecciones internacionales.
Si las exportaciones argentinas son modestas, las importaciones desde Cabo Verde prácticamente no existen. De acuerdo con la información del INDEC, durante 2025 solamente se registró una operación comercial, que además llamó la atención por su escaso volumen y naturaleza: 13,8 kilos de artículos y material para tenis de mesa por apenas US$ 181,5. La cifra refleja el enorme desequilibrio comercial entre ambos países y confirma que el vínculo económico se sostiene casi exclusivamente por las ventas argentinas de alimentos.
Más allá del resultado que deje el encuentro mundialista, el partido también sirve para poner el foco sobre la creciente inserción internacional del agro argentino, capaz de abastecer desde los grandes compradores asiáticos hasta pequeños mercados insulares. Cada nuevo destino suma divisas, fortalece la presencia comercial del país y reduce la dependencia de un puñado de mercados tradicionales, un aspecto estratégico para una economía que necesita consolidar exportaciones y generar ingresos genuinos de dólares en un escenario internacional cada vez más competitivo.

