Retenciones: el Gobierno activa una baja histórica y cambia las cuentas del campo
El Gobierno oficializó la reducción de retenciones para granos, derivados y biocombustibles, con bajas inmediatas y un cronograma que impactará en la rentabilidad y las exportaciones del campo argentino.
El Gobierno nacional formalizó este 3 de junio, mediante el Decreto 423/2026, una reducción de los derechos de exportación para distintos productos agroindustriales y estableció un cronograma de rebajas que se extenderá hasta diciembre de 2028. La medida fue impulsada por la administración del presidente Javier Milei y alcanza a las cadenas de soja, maíz, trigo, cebada, sorgo, girasol y biocombustibles, con el objetivo de mejorar la competitividad exportadora y fortalecer la generación de divisas.
La decisión era una de las más esperadas por productores, exportadores y actores de la cadena agroindustrial. En un contexto de búsqueda de mayor rentabilidad para el sector, el Ejecutivo considera que las retenciones representan un impuesto distorsivo y ratificó su intención de avanzar hacia una reducción gradual con la meta final de eliminarlas cuando las condiciones fiscales lo permitan.
Trigo y cebada: baja inmediata para influir en la próxima siembra
Uno de los puntos más relevantes de la norma es la reducción inmediata de las retenciones para los cultivos de invierno. Tanto el trigo como la cebada pasan de tributar 7,5% a 5,5%, una medida que llega en pleno período de definición de siembra para la campaña 2026/27.
Además, el decreto contempla rebajas para productos industrializados de ambas cadenas, incluyendo harinas, sémolas, almidones, malta y otros derivados, cuyas alícuotas quedarán entre el 1% y el 3,5% según cada posición arancelaria.
Desde el Gobierno explicaron que la urgencia de la medida responde a la necesidad de brindar señales económicas antes de que los productores tomen decisiones de inversión para la campaña fina.
Soja: el mayor cambio y una reducción escalonada hasta 2028
La soja, principal complejo exportador de la Argentina, tendrá un esquema gradual de reducción. Actualmente, el poroto tributa un 24%, pero comenzará un sendero descendente desde enero de 2027.
Según el cronograma oficial, la alícuota llegará al 21% en diciembre de 2027 mediante reducciones mensuales de un cuarto de punto porcentual. Posteriormente continuará bajando durante 2028 hasta alcanzar el 15% en diciembre de ese año.
La medida también alcanza a aceites, harinas, pellets y otros subproductos industriales. En algunos casos, los derechos de exportación descenderán desde niveles cercanos al 22% hasta ubicarse entre el 11% y el 14%, generando un fuerte impacto sobre toda la cadena de valor sojera.
Maíz, sorgo y girasol también ingresan al esquema de alivio fiscal
El maíz y el sorgo quedaron incorporados al programa de reducción progresiva. Algunas posiciones arancelarias pasarán a estar exentas, mientras que otras reducirán gradualmente sus tasas desde el actual 8,5% hasta el 5,5% hacia fines de 2028.
En el caso del girasol, el decreto establece rebajas para semillas, aceites y derivados. Algunas variedades quedarán directamente sin tributar retenciones, mientras que determinadas posiciones de aceite reducirán sus alícuotas desde niveles de entre 2,5% y 4,5% hasta ubicarse entre el 1% y el 3%.
Para el sector, estas modificaciones podrían mejorar los márgenes productivos y aumentar el atractivo de cultivos alternativos dentro de las rotaciones agrícolas.
Biocombustibles y el objetivo de ganar competitividad
La normativa también incorpora beneficios para determinados biocombustibles. Los biodiéseles elaborados con aceites de colza, cártamo, Brassica Carinata y Camelina Sativa pasarán a tributar 0% de derechos de exportación.
Por otra parte, los biodiéseles alcanzados por alícuotas del 21% comenzarán un proceso de reducción gradual hasta llegar al 13% en diciembre de 2028, buscando potenciar la inserción internacional de estos productos.
En los fundamentos del decreto, el Ejecutivo remarcó que la agroindustria constituye una de las principales fuentes de empleo, desarrollo regional y generación de divisas del país. Asimismo, sostuvo que la medida apunta a fortalecer la competitividad, simplificar el comercio exterior y facilitar la apertura de nuevos mercados.
La disposición entrará en vigencia el 4 de junio de 2026 y será enviada a la Comisión Bicameral Permanente del Congreso para su análisis.
Un nuevo escenario para la rentabilidad del agro
La reducción de retenciones marca uno de los movimientos económicos más relevantes para el sector agropecuario en los últimos años. Si bien las rebajas serán graduales en la mayoría de las cadenas, el cronograma brinda previsibilidad a productores e inversores y podría influir en decisiones de siembra, comercialización y agregado de valor.
Con un horizonte que se extiende hasta 2028, el desafío será verificar si la mejora en la competitividad logra traducirse en mayores exportaciones, más inversión y un impulso sostenido para una de las actividades estratégicas de la economía argentina.

