Biodiésel en crisis: productores reclaman al Senado una nueva ley para evitar el colapso
Las grandes aceiteras y las pymes del sector pidieron una actualización urgente de la Ley 27.640 de biocombustibles. El aumento del precio del aceite de soja y la falta de reglas claras paralizaron plantas y amenazan con la implosión de la actividad.
El sector del biodiésel argentino encendió las alarmas y llevó su reclamo directamente al Congreso. Representantes de grandes, medianas y pequeñas empresas elaboradoras se presentaron en la Comisión de Industria y Comercio del Senado, presidida por Marcelo Lewandowski (Frente Nacional y Popular), para exigir el tratamiento de un nuevo marco regulatorio que reemplace la actual Ley 27.640 de biocombustibles.
El pedido se da en un contexto de virtual paralización de la producción, tanto en plantas de las aceiteras integradas como en las de empresas más chicas que abastecen al mercado interno. Según advirtieron, el esquema vigente se volvió insostenible tras la suspensión temporaria de las retenciones a la soja, que disparó el valor del aceite muy por encima del precio del biodiésel fijado por la Secretaría de Energía, un valor considerado arbitrario y alejado de los costos reales de producción.
"Estamos parados hace más de un mes", señalaron Hilarión del Olmo y Axel Boerr, directivos de Explora e integrantes de la Cámara Panamericana de Biocombustibles (Capba). Los empresarios recordaron que el país no se autoabastece de gasoil: "De cada cuatro litros que se venden en la Argentina, uno es importado o reemplazado por biodiésel argentino. No tiene lógica seguir frenando nuestra producción".
Desde la Cámara de Abastecedores de Biodiésel (Casfer), Marcelo Kusziniers reclamó elevar el corte obligatorio de gasoil con biodiésel al 15%, como ocurre en Brasil. "La integración de la vaca viva no es incompatible con Vaca Muerta", afirmó, en alusión a la necesidad de complementar el desarrollo petrolero con energías renovables.
Por el lado de la industria aceitera, Gustavo Idígoras (Ciara-CEC) advirtió que, mientras Brasil y Estados Unidos consolidaron industrias potentes de biodiésel, la Argentina se quedó atrapada en una discusión "anacrónica" entre el sector petrolero y el aceitero. "No puede haber más petróleo en el mundo sin biocombustible. Además, debemos prepararnos para atender la futura demanda de combustibles sostenibles para aviación (SAF) y para el transporte marítimo, que abrirán nuevos mercados globales", remarcó.
En la misma línea, Víctor Castro de Carbio recordó que las plantas locales siguen paradas mientras el país continúa importando gasoil. "Eso implica importar mano de obra extranjera cuando tenemos capacidad instalada en el país", criticó.
El consultor Javier Preciado Patiño sumó otra alerta: "La Argentina es líder en exportación de soja y harina de soja, pero desde 2015/16 la producción está estancada. En cambio, Brasil y EE.UU. siguen creciendo gracias a incentivos oficiales que promueven el procesamiento interno de granos y la elaboración de biocombustibles. Si no actuamos, vamos a quedar superados en muy poco tiempo".
Actualmente, en el Senado existen cuatro proyectos de ley de biocombustibles, impulsados por los senadores Sergio Leavy, Beatriz Ávila y Alejandro Vigo, mientras que en Diputados la principal iniciativa proviene de la Liga Bioenergética, integrada por provincias productoras. Más allá de las diferencias entre aceiteras y pymes sobre el modelo de mercado -desregulación total con licitaciones públicas o asignación de cupos para garantizar la supervivencia de los más chicos-, el consenso general es que urge aprobar una nueva norma que dé previsibilidad y frene el colapso de una actividad clave para la matriz energética y exportadora del país.

