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El Agro en Diputados: la disputa que puede redefinir el vínculo del Gobierno con el campo

Con el recambio legislativo y La Libertad Avanza como primera minoría, crece la tensión por quién conducirá la estratégica Comisión de Agricultura, clave para la agenda del sector agropecuario.

Concluida la primera mitad del mandato de Javier Milei, el Congreso inicia una nueva etapa con La Libertad Avanza (LLA) instalada como primera minoría, por encima del peronismo y con una distancia considerable sobre el resto. El inicio de las sesiones ordinarias en marzo obliga a rearmar las comisiones y, con ello, vuelve a escena una pregunta que inquieta a toda la cadena agropecuaria: ¿quién se quedará con la Comisión de Agricultura y Ganadería? Para el sector, no se trata de un detalle: allí se discuten cuestiones sensibles como retenciones, competitividad exportadora, infraestructura logística, incentivos productivos, biotecnología y regulaciones clave para la industria alimentaria.

Mientras en extraordinarias el Congreso se concentra en Presupuesto y reforma laboral, la política del agro mira más allá. Con la salida del radical Atilio Benedetti, empresario agroindustrial y titular de la comisión hasta diciembre, el oficialismo deberá decidir si retiene el control o si lo negocia en el toma y daca parlamentario con bloques aliados. La lógica indica que LLA buscará presidirla, pero la política argentina siempre se reserva algún movimiento inesperado.

Entre los nombres propios, sobresale Beltrán Benedit, entrerriano, vicepresidente de la comisión y uno de los primeros en pintarse de violeta. Su experiencia y alineamiento lo vuelven un candidato natural, aunque su cercanía con la vicepresidenta Victoria Villarruel podría generarle resistencias internas. Otro entrerriano, Francisco Morchio, ingeniero en Producción Agropecuaria, aparece con fuerza: su pase al bloque libertario fue decisivo para que LLA alcanzara la primera minoría. En la coalición oficialista varios creen que "ya hizo el mérito" para encabezar Agricultura. También figura el cordobés Luis Picat, ex presidente de la SR de Jesús María y empresario agroindustrial, representante de esa generación de "agrodiputados" surgida tras el conflicto por las retenciones móviles. Su punto débil: no ser considerado "violeta puro", por su origen en el grupo de "radicales con peluca".

Sin embargo, en el oficialismo crece otra lectura: para el Gobierno, el Congreso debe funcionar como una polea de transmisión de su proyecto, sin fisuras ni protagonismos sectoriales que desvíen la agenda. Bajo esa lógica, Agricultura podría quedar en manos de un fiel absoluto al esquema libertario, incluso un nombre tapado que hoy no figura en el radar. También asoma la opción de premiar a un aliado estratégico, ya sea un gobernador o algún legislador clave para haber consolidado la actual primera minoría.

La definición no es menor para el agro. En la Comisión de Agricultura se discutirán temas que impactan directamente en la competitividad del campo argentino, desde el diseño de nuevos regímenes productivos hasta posibles cambios en retenciones, pasando por normas sobre sustentabilidad, trazabilidad, economías regionales, carne y granos. Con un mundo que ajusta exigencias y una región que compite cada vez más fuerte, el sector necesita previsibilidad, reglas claras y una señal política concreta.

Por eso, la disputa por la comisión no es simplemente una cuestión interna del Congreso: es una pieza clave en la construcción del vínculo entre el Gobierno y el agro, en un momento en el que cada decisión legislativa puede cambiar el rumbo de la competitividad argentina.

Agrolatam.com
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