Arrancó el segundo día del Congreso Aapresid 2026 y el Cono Sur apuesta a innovar unido en el agro
Los líderes de los institutos agropecuarios del Cono Sur coincidieron en que la cooperación regional será decisiva para acelerar la innovación y competir en el mundo.
Arrancó el segundo día del Congreso Aapresid 2026 con la continuidad de uno de los debates que marcó la agenda de la edición número 34 del evento: cómo acelerar la innovación agropecuaria a partir del trabajo conjunto entre los organismos de investigación del Cono Sur. Durante la primera jornada, los máximos responsables de los institutos nacionales de investigación de Argentina, Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay coincidieron en que la cooperación regional resulta estratégica para transformar el conocimiento científico en soluciones concretas para los productores. El encuentro cobra relevancia porque plantea una hoja de ruta común para mejorar la competitividad de la región frente a los desafíos tecnológicos y ambientales que impone el mercado global.
El panel "INIAs Cono Sur: ¿Cómo escalar la innovación que el agro necesita?", desarrollado en la Sala Bayer del Congreso Aapresid con la fuerza de Expoagro, reunió a Silvia Massruhá, presidenta de Embrapa (Brasil); Carlos Furche, director nacional de INIA Chile; Miguel Sierra, presidente de INIA Uruguay; Orlando Noldin, director general de Programas de Investigación del IPTA Paraguay; y Nicolás Bronzovich, presidente del INTA Argentina. La moderación estuvo a cargo de la presidenta de SENASA, María Beatriz "Pilu" Giraudo, quien impulsó un intercambio enfocado en el futuro de la investigación aplicada y el desarrollo tecnológico para el agro regional.
La cooperación regional aparece como la clave para transformar la ciencia en innovación
Los representantes coincidieron en que el Programa Cooperativo para el Desarrollo Tecnológico Agroalimentario y Agroindustrial del Cono Sur (PROCISUR) constituye una herramienta fundamental para fortalecer la articulación entre los cinco países. La prioridad, señalaron, pasa por acelerar la transferencia tecnológica hacia los productores, promoviendo proyectos conjuntos entre el sector público y privado que permitan reducir los tiempos entre la investigación y la adopción de nuevas tecnologías en el campo. Para Argentina, este esquema representa una oportunidad para potenciar el trabajo del INTA y consolidar una estrategia regional frente a mercados cada vez más exigentes.
El presidente de INIA Uruguay, Miguel Sierra, sostuvo que América Latina todavía enfrenta un importante desafío en materia de madurez tecnológica, al considerar que gran parte del conocimiento generado permanece en publicaciones científicas sin convertirse en soluciones de uso masivo. "Es bueno publicar papers, pero es mucho mejor desarrollar tecnologías que tengan impacto y transformen la realidad de los productores", afirmó. Además, remarcó que el escalado tecnológico requiere integrar inteligencia artificial, gobernanza de datos, propiedad intelectual y una articulación efectiva entre actores científicos, políticos, empresariales y sociales.
Por su parte, Silvia Massruhá, presidenta de Embrapa, destacó que la incorporación de nuevas tecnologías debe medirse no solo por su rentabilidad, sino también por su impacto ambiental y social. En esa línea, planteó que la agricultura del futuro deberá apoyarse en herramientas digitales para gestionar riesgos y avanzar hacia sistemas de producción más preventivos y sostenibles. La referente brasileña sostuvo que la innovación tecnológica será determinante para responder a los desafíos del cambio climático y mejorar la resiliencia de la producción agropecuaria en toda la región.
Desde Chile, Carlos Furche advirtió que los tiempos tradicionales de la investigación ya no responden a la velocidad de los cambios tecnológicos. "Ya no sirven investigaciones que demoren diez o quince años en obtener una innovación porque el mundo camina mucho más rápido", aseguró. En tanto, Nicolás Bronzovich, presidente del INTA, afirmó que la agenda tecnológica ya está marcada por las demandas del mercado, por lo que consideró imprescindible que el sector privado deje de ser únicamente un ejecutor de proyectos para convertirse en un espacio donde también se genere investigación e innovación aplicada.
El representante paraguayo Orlando Noldin explicó que el IPTA trabaja en una reformulación de sus políticas de investigación para acompañar el objetivo nacional de "hambre cero", mientras que todos los integrantes del panel coincidieron en que el fortalecimiento de las plataformas regionales permitirá compartir capacidades científicas, datos e infraestructura. Como conclusión, Miguel Sierra resumió el espíritu del encuentro al señalar que el Cono Sur posee un enorme potencial para posicionarse como referente mundial, siempre que los países trabajen de manera coordinada, compartan conocimiento con generosidad y conviertan la innovación en una política estratégica para el desarrollo agropecuario de la región.

