Productores del cordón frutihortícola marcharon en La Plata y advierten que la actividad está "al borde del colapso"
Con consumo en caída, costos dolarizados y aumento de importaciones, familias productoras se movilizaron en Ruta 36 para exigir medidas urgentes que eviten el abandono de quintas.
El cordón frutihortícola de La Plata, Berazategui y Florencio Varela -uno de los principales proveedores de frutas, verduras y flores del país- volvió a encender las alarmas. Este martes, cientos de familias productoras se concentraron en la intersección de Ruta 36 y Avenida 520, en el corazón productivo de la región, para denunciar lo que describen como "una de las crisis más graves de las últimas décadas".
La protesta incluyó una marcha y la exhibición de mercadería sin vender, símbolo de un derrumbe del consumo que golpea de lleno a quienes producen alimentos frescos para el mercado interno.
"Las ventas se desplomaron. Los precios que recibimos están por el piso", señalaron los organizadores, quienes responsabilizaron a la política económica actual por un escenario de salarios a la baja, despidos y contracción del mercado interno.
Una demanda que se frena y un mercado que se inunda
El impacto de la crisis se refleja incluso en la logística diaria: algunos intermediarios directamente se niegan a trasladar la mercadería porque no logran colocarla en los mercados concentradores. Resultado: parte de la cosecha se regala o termina descartada, una situación crítica para familias cuyos ingresos apenas alcanzan para cubrir gastos básicos.
A esto se suma otro factor que irrita a los productores: el avance de importaciones desde Paraguay, Brasil y Chile, que -según denuncian- "inundan el mercado" y profundizan la caída de la producción local.
"Nos enfrentamos a precios de plaza deprimidos, mientras los costos no paran de subir", advirtieron.
Entre los gastos que más presionan figuran:
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alquileres de quintas,
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tarifas de electricidad,
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gasoil,
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plantines,
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nylon para invernaderos,
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e insumos dolarizados.
"Muchos estamos buscando changas para subsistir. Y otros directamente abandonan las quintas", alertaron desde las organizaciones.
Reclamos: subsidios, reglas claras y acceso a tierra
Durante el acto, los productores leyeron un documento con un pliego de demandas considerado "urgente":
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subsidios a la producción o a insumos esenciales,
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compra estatal que garantice precios justos,
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una Ley de Arrendamientos Rurales con contratos más extensos y predecibles,
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acceso a tierras mediante las primeras 1000 hectáreas del cordón frutihortícola platense,
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regulación de las importaciones,
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leyes de protección provincial y nacional para la actividad,
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y la regularización del servicio eléctrico en zonas críticas como Parque Pereyra.
Las organizaciones remarcaron que la continuidad del cordón frutihortícola -que abastece buena parte de los mercados del AMBA- depende de decisiones urgentes. "No pedimos beneficios: pedimos sobrevivir", sintetizaron.
Un sector estratégico que pide ser escuchado
En un contexto donde el país discute retenciones, reformas y competitividad, la crisis frutihortícola deja expuesta una realidad incómoda: las economías regionales más intensivas en mano de obra son también las más vulnerables a los cambios macroeconómicos.
Cuando se corta el consumo, se encarece el financiamiento y aumentan las importaciones, las quintas familiares quedan en riesgo inmediato. Y con ellas, la oferta de alimentos frescos para millones de argentinos.
La marcha en La Plata fue un llamado de atención directo a las autoridades nacionales y provinciales. El mensaje no pudo ser más claro:
si no llegan medidas, el sector puede enfrentar un colapso sin antecedentes recientes.

