Exportaciones de sandías: el Chaco marca un hito tras la desregulación del mercado
Después de más de cuatro décadas, la Argentina volvió a exportar sandías a granel. El productor chaqueño Walter Detzel logró enviar dos camiones a Uruguay gracias a la eliminación de trabas burocráticas impulsada por el Gobierno.
La historia se escribió en el norte argentino. Walter Detzel, productor de Juan José Castelli, Chaco, concretó la primera exportación de sandías a granel luego de 42 años, marcando un antes y un después para la fruticultura regional. Los dos equipos, de 28 toneladas cada uno, cruzaron a Uruguay, convirtiéndose en el símbolo del nuevo escenario que abrió la desregulación del comercio agrícola impulsada por el Gobierno de Javier Milei.
"Costó, trabajamos mucho tiempo y gestionamos. Gracias al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, que logró sacar trabas burocráticas que teníamos en Aduana. Hoy estamos haciendo historia", celebró Detzel al anunciar el envío.
El productor explicó que este es el primer embarque de sandías chaqueñas al exterior y confía en que será "el primero de muchos equipos más". Con la frontera comercial nuevamente abierta, busca ahora ampliar los destinos hacia Paraguay y Chile, consolidando un corredor exportador para el norte del país.
Además del logro simbólico, Detzel destacó el impacto económico que esta apertura puede tener para la región. "Esto empuja la parte productiva del Chaco, genera competencia, descongestiona el mercado interno y beneficia a los productores, que podrán recibir mejores precios", sostuvo.
Menos regulación, más exportación.
— Ministerio de Desregulación (@MinDesreg_Ar) October 28, 2025
Walter cultivó sandías toda su vida. Hoy, gracias a la desregulación, pudo llevar su trabajo más allá de nuestras fronteras.
Celebramos que las barreras eliminadas se conviertan en oportunidades para los argentinos. pic.twitter.com/hVW6rWJlp8
El antecedente más cercano se remonta a 2018, cuando el productor intentó enviar sandías a Paraguay, pero se topó con una reglamentación de 1983 que exigía que la fruta se exportara embolsada o enrejillada. "La sandía embolsada se raya, se golpea y tiene un costo adicional. En ese momento perdimos al cliente porque ninguna autoridad pudo ayudarnos", recordó.
Años después, Detzel decidió escribir directamente a Sturzenegger, tras verlo en televisión convocando a los ciudadanos a plantear problemas vinculados con trabas regulatorias. "Le mandé un mail contando lo que nos había pasado. Fue un cambio enorme", contó.
En el Chaco, la producción de sandías tiene una larga tradición familiar. Detzel, que comenzó la actividad junto a su padre, abastece a otros productores con semillas e insumos, y conoce de cerca las dificultades del sector. Por las condiciones climáticas del norte, la siembra comienza entre el 20 y el 28 de julio, y la cosecha arranca en noviembre, con rendimientos que alcanzan entre 25 y 30 toneladas por hectárea.
El costo de una hectárea ronda los 500 mil pesos, pero los ingresos brutos pueden superar los 9 millones de pesos por hectárea en las cosechas tempranas, con un precio promedio de $350 por kilo al productor. En el pasado, el Chaco llegó a tener 3.000 hectáreas destinadas al cultivo de sandía, aunque hoy la superficie se redujo a cerca de 1.000 hectáreas por la inestabilidad económica.
Por eso, el logro de Detzel trasciende lo personal: marca un renacimiento productivo para el norte argentino, que busca recuperar protagonismo en los mercados regionales. "Esto recién empieza", repite el productor, mientras las primeras sandías chaqueñas vuelven a cruzar las fronteras luego de cuatro décadas.

