Fertilizantes: el problema que llegó de afuera y puede complicar la campaña.
La Argentina importó menos fertilizantes, pero pagó más por la crisis global. La urea y los fosfatados presionan los costos de la campaña gruesa.
Durante el primer semestre de 2026, la Argentina afrontó un sobrecosto teórico de US$ 180 millones por el encarecimiento de los fertilizantes importados, según un informe elaborado por Franco Pennino, Bruno Ferrari y Emilce Terré, de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). El salto se produjo después de que el conflicto iniciado en febrero en Medio Oriente afectara el Estrecho de Ormuz, restringiera la oferta internacional y disparara los valores de insumos energéticos esenciales para fabricar fertilizantes. El dato importa de lleno al productor argentino: el país depende del exterior para buena parte de sus necesidades y se acerca a la campaña gruesa 2026/27 con costos de nutrición más exigentes.
La paradoja que dejó la primera mitad del año es contundente: se importaron menos toneladas, pero la factura quedó entre las más altas de la historia. Las compras externas de fertilizantes tuvieron su segundo peor primer semestre desde 2019, únicamente por encima del registro de 2023, condicionado por la histórica sequía. Sin embargo, medidas en dólares, las importaciones alcanzaron US$ 1.762 millones, el segundo valor más elevado de la serie. La BCR calculó el sobrecosto de US$ 180 millones aplicando los precios promedio del primer semestre de 2025 a las cantidades efectivamente adquiridas este año. La cuenta, además, no contempla el volumen que dejó de comprarse como consecuencia del propio aumento de las cotizaciones.
Importaciones argentinas de fertilizantes - Primer semestre de 2026
| Tipo de fertilizante | Volumen importado | Situación |
|---|---|---|
| Nitrogenados | 437.000 toneladas | Fuerte caída |
| Fosfatados | 767.000 toneladas | Prácticamente estables |
| Potásicos | 39.000 toneladas | Menor participación |
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), sobre datos de INDEC.
Ormuz golpea los costos, pero Vaca Muerta abre una oportunidad para la Argentina
El origen del problema está lejos de los lotes argentinos, pero pega directamente sobre sus márgenes. Antes de la crisis, por el Estrecho de Ormuz circulaba cerca de una cuarta parte del comercio mundial de urea y alrededor de un quinto del gas natural comercializado globalmente. El cierre de esa vía y los ataques contra infraestructura energética alteraron los flujos comerciales. El GNL subió y trasladó rápidamente la presión a la urea, el amoníaco y el azufre. India llegó a frenar temporalmente producción por escasez de gas, mientras China restringió exportaciones para proteger su abastecimiento interno. En ese escenario, la urea llegó a registrar una suba superior al 100% respecto de enero, aunque sin superar los máximos alcanzados durante la crisis de 2022.
Los fosfatados tampoco quedaron al margen. La disponibilidad de azufre se ajustó, mientras las interrupciones de producción en Irán y Qatar agregaron presión sobre una cadena que ya venía tensionada desde 2025. El azufre llegó a duplicar su precio respecto de enero, el superfosfato triple (TSP) acumuló un incremento del 39% y el DAP avanzó 27%. A esto se sumaron las restricciones chinas sobre las exportaciones de MAP y DAP. Para el agro argentino, el problema no es solamente internacional: cualquier salto del precio CIF termina trasladándose a una estructura productiva que ya debe absorber impuestos, logística y costos financieros, condicionando la relación insumo-producto y las decisiones de fertilización.
Fertilizantes: impacto de la crisis sobre los precios internacionales
| Producto | Variación / referencia | Factor principal |
|---|---|---|
| Urea | Más de 100% vs. enero en el pico | Gas y restricciones de oferta |
| TSP | +39% | Azufre y menor oferta |
| DAP | +27% | Azufre y restricciones comerciales |
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario, sobre datos del Banco Mundial y FAO.
La señal más delicada apareció en junio. Las importaciones de nitrogenados fueron las menores para ese mes desde 2015 y quedaron 60% por debajo del promedio de los últimos cinco años. En fosfatados, el tonelaje fue el más bajo desde 2018 y se ubicó 34% debajo del promedio quinquenal. La exposición argentina es considerable: en condiciones normales, el país importa alrededor del 50% de los nitrogenados que consume y cerca del 80% de los fosfatados. Y el calendario juega un papel central: aproximadamente tres cuartas partes de las compras externas de nitrogenados suelen concentrarse durante el segundo semestre, justamente antes de la siembra de los granos gruesos. Una normalización de precios y logística será determinante para la rentabilidad de aplicación.
Dependencia argentina de fertilizantes importados
| Segmento | Participación importada | Clave para 2026/27 |
|---|---|---|
| Nitrogenados | 50% del consumo | 75% de las compras se concentra en el segundo semestre |
| Fosfatados | 80% del consumo | Alta exposición al mercado internacional |
| Producción nacional total | 30%-35% del consumo | Insuficiente para cubrir la demanda |
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), sobre datos sectoriales.
Pero detrás de esta vulnerabilidad aparece una oportunidad estratégica. La Argentina produce entre 1,4 y 1,9 millones de toneladas de fertilizantes por año, frente a un consumo cercano a 5 millones. En 2025 se obtuvieron 1 millón de toneladas de nitrogenados, 400.000 toneladas de fosfatados y 200.000 de azufrados. Es decir, la industria doméstica cubre apenas entre 30% y 35% de las necesidades. Esa brecha podría empezar a modificarse con el proyecto aprobado bajo el RIGI para construir una nueva planta de urea en Bahía Blanca, apoyada en la disponibilidad creciente de gas proveniente de Vaca Muerta. La inversión prevista asciende a US$2.700 millones y proyecta una capacidad anual de 2,1 millones de toneladas de urea.
Producción argentina de fertilizantes en 2025
| Segmento | Producción | Participación aproximada |
|---|---|---|
| Nitrogenados | 1,0 Mt | 62,5% |
| Fosfatados | 0,4 Mt | 25% |
| Azufrados | 0,2 Mt | 12,5% |
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario, sobre datos de CIAFA.
El proyecto puede cambiar una ecuación que durante años expuso al campo argentino a los shocks externos. Si alcanza la escala prevista, la Argentina podría reducir fuertemente su dependencia de urea importada e incluso generar un saldo exportable, con Brasil como un mercado regional de enorme potencial por su condición de gran importador mundial. Ahí aparece una ventaja que excede la coyuntura: transformar el gas de Vaca Muerta en fertilizantes significa agregar valor localmente, sustituir importaciones y fortalecer la competitividad agrícola. Mientras tanto, la campaña 2026/27 seguirá mirando dos variables decisivas: qué ocurre con el conflicto en Medio Oriente y cuánto logran retroceder los precios internacionales antes de que se aceleren las compras para la gruesa.

