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Inflación resiste y la carne presiona justo antes del "soja palooza"

El IPC de febrero fue 2,9% y la carne volvió a explicar parte de la suba. El Gobierno espera que la cosecha récord impulse divisas y actividad.

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La inflación de febrero fue del 2,9% en Argentina y volvió a mostrar resistencia a la baja, impulsada en gran parte por el aumento del precio de la carne. El dato se conoció en la previa del ingreso masivo de dólares de la cosecha gruesa, fenómeno que el mercado denomina "soja palooza" y que suele dinamizar la economía, reforzar las reservas del Banco Central y mejorar la recaudación fiscal.

El dato inflacionario vuelve a poner en debate la velocidad de la desinflación en el programa económico del gobierno de Javier Milei, que mantiene el equilibrio fiscal como eje central de la política económica mientras espera que el ingreso de divisas del campo ayude a estabilizar variables clave.

La carne representa cerca del 10% del IPC y registra subas cercanas al 5% mensual desde diciembre.

Foto Archivo

Uno de los factores centrales detrás de la inflación reciente es el aumento sostenido del precio de la carne, un producto con fuerte peso en la canasta de consumo argentina. El rubro representa cerca del 10% del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y desde diciembre registra subas cercanas al 5% mensual. Este comportamiento explica aproximadamente medio punto porcentual de la inflación en cada uno de los últimos tres meses.

El fenómeno también impacta en la llamada inflación núcleo o "core", que excluye precios estacionales y regulados. Según análisis privados, incluso al aislar este componente, la tendencia inflacionaria sigue mostrando rigidez. Desde la consultora PPI señalaron que la dinámica inflacionaria continúa firme:

"La señal sigue siendo clara: la inflación núcleo se ha acelerado en los últimos meses, reflejando una dinámica persistente y rígida", indicaron.

A pesar de la persistencia inflacionaria, en el Gobierno relativizan el impacto del dato. El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo recientemente que un retraso de uno o dos meses en alcanzar un IPC mensual que comience con "1" no es un problema significativo, siempre que se mantenga el rumbo fiscal.

El enfoque oficial continúa priorizando el equilibrio fiscal y la prudencia monetaria, dos pilares que la administración considera fundamentales para consolidar el proceso de desinflación. Sin embargo, algunos economistas advierten que el esquema monetario del Banco Central podría necesitar mayor claridad, especialmente en lo relacionado con metas de agregados monetarios y con la tasa de referencia, para reducir la volatilidad en el mercado de pesos.

El "soja palooza" que espera la economía

El dato inflacionario llega en un momento clave del calendario económico argentino. El segundo trimestre del año suele ser el período de mayor ingreso de dólares por exportaciones agrícolas, coincidiendo con la comercialización de la cosecha gruesa. Este fenómeno, conocido informalmente como "soja palooza", cobra mayor relevancia en 2026 debido a las expectativas de una cosecha récord.

El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, llegó a definir esta campaña como "un cosechón", anticipando el fuerte impacto que tendrá en el flujo de divisas. Además de fortalecer el mercado cambiario, la liquidación de exportaciones agroindustriales también incrementa la recaudación por retenciones, un ingreso relevante para las cuentas públicas.

El ingreso de dólares del complejo agroexportador podría generar un cambio importante en la posición del Banco Central. Analistas del mercado estiman que la liquidación del agro podría aportar miles de millones de dólares en los próximos meses, lo que permitiría mejorar las reservas internacionales y reducir tensiones cambiarias.

Para el BCRA, esto podría significar pasar de reservas netas negativas a un saldo positivo, un cambio que reforzaría la estabilidad financiera. En paralelo, la actividad económica también suele beneficiarse del ciclo agrícola, aunque con un comportamiento desigual entre sectores, lo que mantiene la dinámica de "dos velocidades" dentro de la economía argentina. De cara a los próximos meses, el escenario combina inflación todavía elevada, tasas de interés altas y un fuerte impulso del sector agroexportador.

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