Semillas: Milei dice que sin "regulaciones idiotas" el agro produciría el doble
El Presidente reavivó el debate por la Ley de Semillas y la propiedad intelectual. Aseguró que, sin restricciones, el campo argentino podría duplicar su producción.
El presidente de la Nación, Javier Milei, afirmó este lunes que "si no tuviéramos regulaciones idiotas sobre las semillas podríamos producir por lo menos el doble", durante una disertación ante empresarios en la Bolsa de Comercio de Córdoba. La declaración se dio en medio del creciente debate político y productivo sobre la actualización de la Ley de Semillas y el régimen de propiedad intelectual en el sector agrícola argentino, un tema clave para la competitividad del campo y la expansión de los agronegocios.
Las palabras del mandatario volvieron a colocar en el centro de la agenda una discusión que atraviesa a toda la cadena de valor agroindustrial: desde la investigación genética y la industria semillera hasta los productores que utilizan tecnología para mejorar rindes, productividad y sustentabilidad. En un contexto de competencia global por alimentos, la discusión cobra especial relevancia para la producción de granos en Argentina, que sigue siendo uno de los pilares de generación de divisas, empleo y desarrollo territorial.
El marco normativo vigente en Argentina sobre semillas data de la década de 1970 y desde hace años distintos actores del sector plantean la necesidad de modernizarlo. El debate se intensificó en los últimos meses luego de que el Gobierno manifestara su intención de avanzar hacia un esquema alineado con estándares internacionales de propiedad intelectual.
Uno de los puntos más sensibles es la eventual adhesión al convenio UPOV 91, impulsada en el marco de negociaciones comerciales con Estados Unidos. Este acuerdo establece mayores derechos para los obtentores de semillas, lo que genera resistencias dentro del ruralismo argentino, especialmente en relación con el histórico uso propio de semillas por parte de los productores.
Durante la última edición de Expoagro, representantes de entidades como Aapresid, CREA y la Mesa de Enlace debatieron con funcionarios de la Secretaría de Agricultura sobre el impacto que podría tener una nueva normativa en la rentabilidad del productor y en el sistema productivo basado en siembra directa.
Para el Gobierno, el punto central del debate es la relación entre innovación tecnológica y productividad. Milei planteó que las actuales restricciones frenan el potencial productivo del país y limitan la adopción de nuevas variedades con mayor rendimiento, resistencia a enfermedades o adaptación al cambio climático. Desde el sector de la biotecnología agrícola sostienen que un marco legal más moderno podría incentivar inversiones en investigación genética y desarrollo de nuevas variedades, fortaleciendo la tecnificación del agro argentino.
En paralelo, instituciones como el INTA y el SENASA continúan trabajando en sanidad vegetal, trazabilidad y validación de tecnologías para mejorar la eficiencia productiva sin comprometer las buenas prácticas agrícolas (BPA).
Durante su exposición, Milei también vinculó el debate regulatorio con otras áreas estratégicas de la economía argentina, como la minería y la energía. El mandatario cuestionó lo que calificó como "ambientalismo extremo", al que acusó de frenar proyectos productivos vinculados a recursos naturales.
Según su visión, el país posee un potencial productivo mucho mayor al actual, tanto en minería como en agroindustria. En el caso del sector agropecuario, el Presidente consideró que una mayor libertad regulatoria permitiría expandir significativamente la producción agrícola, aumentar exportaciones y mejorar la competitividad internacional.
El debate sobre la Ley de Semillas expone una tensión estructural dentro del sistema agroproductivo argentino: cómo equilibrar los derechos de propiedad intelectual de los desarrolladores con la tradición de uso propio de semillas por parte de los productores. A su vez, el sector enfrenta otros factores determinantes para su desempeño, como el precio de los granos, el acceso a crédito agropecuario, la presión impositiva -incluidas las retenciones- y los desafíos logísticos vinculados a la infraestructura vial y portuaria.
En este escenario, la discusión sobre semillas se vuelve estratégica porque impacta directamente en la productividad, el rinde y la competitividad global del agro argentino, uno de los mayores proveedores de alimentos del mundo.
Las declaraciones de Milei volvieron a encender una discusión que atraviesa al campo argentino y a toda su cadena de valor. La actualización de la Ley de Semillas aparece como un punto central para definir el rumbo de la innovación agrícola, la inversión en biotecnología y la expansión de la producción.

