Tierras rurales: el Gobierno frenó la apertura a compradores extranjeros y sigue la incertidumbre
El oficialismo retiró la reforma sobre compra de tierras por extranjeros para asegurar la sesión en el Senado. El mercado rural mantiene las reglas vigentes.
El Gobierno nacional resolvió este miércoles retirar del proyecto de Ley de Propiedad Privada el capítulo que proponía modificar el régimen de compra de tierras por parte de extranjeros, al reconocer que no reunía los votos necesarios para aprobar la iniciativa en el Senado. La decisión permitió destrabar la sesión prevista para este jueves, pero dejó sin cambios la legislación vigente, una definición que mantiene las actuales condiciones para el mercado de campos y las inversiones en el sector agropecuario. El desenlace expuso las dificultades políticas del oficialismo para avanzar con una de las reformas más debatidas del año.
El capítulo impulsado por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, encabezado por Federico Sturzenegger, proponía modificar el esquema de restricciones establecido por la Ley de Tierras. La iniciativa había generado un fuerte debate en las últimas semanas por su impacto potencial sobre el mercado inmobiliario rural y el ingreso de inversiones internacionales. Sin embargo, el proyecto encontró una creciente resistencia política y social, al punto de convertirse en uno de los temas más sensibles de la agenda legislativa antes de su tratamiento en la Cámara alta.
El oficialismo admitió que no tenía los votos para avanzar
Con el correr de las negociaciones, el Gobierno advirtió que no lograría reunir el respaldo necesario para aprobar ese capítulo de la ley. Desde la Casa Rosada reconocieron que la oposición logró instalar el tema en la agenda pública y que varios gobernadores aliados no estaban dispuestos a asumir el costo político de acompañar la iniciativa. Ante ese escenario, el oficialismo optó por retirar el apartado referido a la venta de tierras a extranjeros para evitar que la falta de consenso pusiera en riesgo el tratamiento del resto del proyecto previsto para la sesión del Senado.
La decisión implica que continúa vigente la actual Ley de Tierras, por lo que no habrá modificaciones en los límites establecidos para la adquisición de campos por parte de personas físicas o jurídicas extranjeras. Para productores, desarrolladores e inversores, esto significa que las operaciones deberán seguir realizándose bajo el marco regulatorio actual, sin la flexibilización que promovía el Gobierno. En consecuencia, el mercado inmobiliario rural mantiene las mismas reglas que regían hasta ahora, mientras el debate sobre una eventual reforma queda postergado.
Aunque el oficialismo sostiene que la marcha atrás responde a una situación legislativa puntual y no implica abandonar la iniciativa, la discusión sobre la propiedad de la tierra promete seguir ocupando un lugar central dentro de la agenda agropecuaria. El acceso al capital extranjero, el desarrollo de nuevos proyectos productivos y el equilibrio entre la atracción de inversiones y la protección de los recursos estratégicos seguirán siendo ejes de un debate que excede la coyuntura política y tendrá influencia sobre el futuro del mercado de tierras rurales en la Argentina.

