Mercosur-UE acuerda libre comercio: oportunidades para Argentina, pero con una balanza que sigue inclinada
El acuerdo que se firma este sábado abre mercados y baja aranceles, pero expone debilidades de la industria argentina frente a Europa.
Este sábado 17 de enero, a partir de las 12:00, hora local, en el Gran Teatro José Asunción Flores del Banco Central de Paraguay, los países del Mercosur y la Unión Europea firmarán en Asunción el demorado acuerdo de libre comercio birregional, un entendimiento que busca eliminar cerca del 90% de los aranceles vigentes y reconfigurar el vínculo económico entre ambos bloques en un contexto global marcado por el regreso del proteccionismo. Para la Argentina, el pacto aparece como una oportunidad para ampliar exportaciones en sectores clave, aunque también plantea riesgos concretos para la industria local y podría profundizar el histórico déficit comercial con Europa.
El acuerdo llega luego de años de negociaciones y en medio de tensiones internas dentro de ambos bloques. Mientras los gobiernos destacan el potencial del tratado para dinamizar el comercio, sectores productivos advierten sobre el impacto de una apertura acelerada, especialmente frente a economías europeas con mayor escala, tecnología y financiamiento.
Desde una mirada argentina, el vínculo comercial con la Unión Europea muestra un perfil claramente complementario, aunque con ventaja estructural para las exportaciones europeas. Según datos del INDEC, entre enero y noviembre de 2025 el intercambio bilateral dejó un déficit de u$s1.703 millones, explicado por importaciones por u$s9.624 millones, que superaron a exportaciones por u$s7.921 millones.
Cinco países concentran más del 70% del comercio con el bloque europeo: Alemania, Francia, Italia, España y Países Bajos. Con Alemania, Italia y Francia, la balanza fue negativa en 2025, mientras que con España y Países Bajos se registró superávit. No es un dato menor: Alemania es uno de los principales impulsores del acuerdo, pese a ser el socio con el saldo más desfavorable para la Argentina.
Principales socios comerciales de la UE
(en millones de USD, enero-noviembre 2025)
| País | Intercambio comercial | Saldo bilateral |
|---|---|---|
| Alemania | 3.909 | -1.895 |
| Italia | 2.448 | -388 |
| Países Bajos | 2.344 | 1.491 |
| España | 2.192 | 87 |
| Francia | 1.401 | -672 |
| Irlanda | 810 | 165 |
| Bélgica | 789 | 232 |
| Polonia | 731 | 201 |
| Dinamarca | 353 | -144 |
| Hungría | 337 | -317 |
Fuente: elaboración de AgroLatam en base a datos del INDEC.
A nivel de productos, las importaciones desde Europa están dominadas por bienes industriales: medicamentos, vehículos y autopartes, gasolinas, fertilizantes y maquinaria pesada, como turbinas de gas. Se trata de una canasta diversificada, intensiva en tecnología y valor agregado. Del otro lado, las exportaciones argentinas mantienen un perfil primario, con fuerte peso del aceite de soja, que explica el 26% del total, seguido por carnes, maní, biodiésel, petróleo, pescados y langostinos.
Este patrón explica, en parte, la resistencia al acuerdo en el agro europeo, especialmente en países como Francia, y también las alertas que se encienden en sectores industriales del Mercosur, que temen una mayor competencia externa sin condiciones de simetría.
Un informe de la consultora Empiria identificó que las principales oportunidades para la Argentina se concentran en Combustibles y aceites, Carnes y metales preciosos, segmentos donde existe demanda europea y cierta complementariedad. En sentido inverso, advirtió que los rubros más expuestos a la competencia serán Maquinaria, Equipos eléctricos y Vehículos, seguidos por Farmacéuticos, Químicos y Plásticos, en un contexto donde la industria manufacturera ya viene golpeada por la falta de financiamiento, la presión impositiva y la brecha cambiaria.
Para Federico Bernini, economista del IIEP-UBA, las mayores oportunidades están en los agroalimentos, especialmente carnes bovinas, aviares y pesca, con posibles derrames hacia vinos, alimentos balanceados y servicios basados en el conocimiento. En cuanto a los riesgos, puso el foco en la industria metalmecánica y farmacéutica, aunque señaló que el encarecimiento energético en Europa podría abrir espacios para nichos más especializados de producción local.
En una línea similar, Federico Vaccarezza, profesor de Comercio Internacional de la Universidad Austral, destacó el potencial del sector frutícola y citrícola, condicionado al cumplimiento de exigentes normas europeas de calidad y trazabilidad, pero alertó sobre la posibilidad de cierres en el sector automotor, uno de los más sensibles a la apertura comercial.
Desde Empiria subrayan que el acuerdo puede resultar especialmente favorable para la Argentina por su bajo nivel de integración al comercio internacional: exportaciones e importaciones representan apenas el 28% del PBI, frente a un promedio regional del 64%. Sin embargo, aclaran que la complementariedad con la UE se explica más por la coincidencia entre lo que Argentina importa y lo que Europa exporta, que por una verdadera fortaleza exportadora local.
Bernini relativizó el posible aumento del déficit bilateral y sostuvo que hay que mirar el impacto agregado, ya que parte del crecimiento de importaciones desde Europa podría reemplazar compras a otros orígenes. Además, recordó que experiencias como las de Chile, Perú y Colombia muestran que los acuerdos con la UE tienden a diversificar la canasta exportadora con el tiempo. Incluso, señaló que no sería extraño ver más exportaciones de pickups argentinas si se mantiene el compromiso de no aplicar retenciones.
Con una mirada más cauta, Vaccarezza advirtió que la falta de desarrollo de cadenas de valor industriales puede dejar a la Argentina en una posición frágil, en contraste con Brasil, que llega al acuerdo tras 15 años de fortalecimiento productivo. "Brasil se preparó para este escenario y puede transformarse en una plataforma de negocios. Argentina va a jugar más desde la importación y la asociatividad, que desde una estrategia exportadora propia", resumió.

