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Millones perdidos en el campo: el 70% de las pasturas produce menos de lo que podría

Un informe reveló que millones de hectáreas forrajeras rinden por debajo de su potencial. La fertilización podría disparar la producción de carne y leche.

Ignacio Rivero
Periodista especializado en agroindustria del Cono Sur. Analiza políticas públicas, mercados, infraestructura y cadenas de valor del sector agroalimentario.

La Argentina podría estar dejando millones de dólares sobre la mesa por una práctica que aún tiene baja adopción en el campo. Un relevamiento difundido este 7 de junio de 2026 por Fertilizar reveló que apenas el 30% de las 11 millones de hectáreas forrajeras analizadas recibe algún tipo de fertilización. El dato preocupa porque limita la producción de pasto, reduce la eficiencia de los sistemas ganaderos y frena el crecimiento de la producción de carne y leche.

En un escenario donde la rentabilidad, la eficiencia productiva y la sustentabilidad son cada vez más determinantes, el pasto sigue siendo el recurso forrajero más económico del sistema ganadero argentino. Sin embargo, una gran parte de su potencial permanece sin aprovecharse.

Millones perdidos en el campo: el 70% de las pasturas produce menos de lo que podría

Los especialistas de Fertilizar sostienen que existe una marcada brecha tecnológica entre la agricultura y la ganadería. Mientras la fertilización es una práctica ampliamente incorporada en los cultivos agrícolas, en los recursos forrajeros todavía está lejos de alcanzar niveles óptimos.

Los datos muestran una realidad contundente: siete de cada diez hectáreas forrajeras presentan algún grado de deficiencia nutricional que limita su crecimiento.

Dentro del universo forrajero, los verdeos son los que registran mayor adopción tecnológica. Actualmente, el 74% recibe fertilización y concentra cerca del 60% del consumo total de fertilizantes, pese a representar apenas el 40% de la superficie.

La explicación radica en que el productor busca obtener rápidamente volumen de forraje durante los períodos críticos, especialmente en invierno.

La situación cambia drásticamente en las pasturas perennes, donde apenas el 38% de la superficie es fertilizada.

Más preocupante aún es que uno de cada cuatro productores reconoce no fertilizar nunca sus pasturas, mientras que el 50% sólo realiza aplicaciones al momento de la siembra, dejando de reponer nutrientes durante el resto de la vida útil del cultivo.

Millones perdidos en el campo: el 70% de las pasturas produce menos de lo que podría

Los números muestran una diferencia impactante

Los ensayos realizados por Fertilizar en la cuenca del Salado dejaron resultados contundentes.

Las pasturas con esquemas de fertilización mejorada alcanzaron producciones de 15.750 kilos de materia seca por hectárea, mientras que los lotes sin fertilizar apenas lograron 8.784 kilos de materia seca por hectárea.

La diferencia implica que las pasturas sin nutrición adecuada produjeron apenas el 56% de su potencial.

Pero el beneficio no se limita a una mayor cantidad de forraje.

La fertilización también genera más calidad nutricional, mejora la digestibilidad, incrementa el contenido proteico y favorece una mayor concentración de minerales.

Además, permite adelantar hasta 30 días el primer pastoreo de invierno, un factor clave para evitar déficits alimentarios en los rodeos.

El relevamiento revela que el mercado forrajero consume entre 250.000 y 260.000 toneladas de fertilizantes por año.

Dos nutrientes concentran prácticamente toda la demanda: el fósforo representa el 49% del mercado y el nitrógeno el 46%.

El fósforo resulta esencial para la persistencia de especies estratégicas como la alfalfa, una de las bases de la producción ganadera argentina.

Por su parte, la urea concentra el 43% del mercado total, convirtiéndose en la principal fuente nitrogenada para aumentar rápidamente la producción de biomasa.

Una oportunidad de crecimiento que sigue sin aprovecharse

Los especialistas advierten que una parte importante de las decisiones productivas todavía se toma sin información precisa sobre la fertilidad de los suelos.

Aunque el 54% de los productores consulta a asesores técnicos, muchos continúan definiendo estrategias de fertilización sin realizar análisis de suelo que respalden esas decisiones.

Para Fertilizar, allí aparece una de las mayores oportunidades de mejora.

Más de 11 millones de hectáreas forrajeras reciben hoy una nutrición insuficiente o directamente nula.

Millones perdidos en el campo: el 70% de las pasturas produce menos de lo que podría

Si esa superficie incorporara programas de fertilización ajustados a objetivos productivos concretos, el impacto podría traducirse en más kilos de carne, más litros de leche, mayor rentabilidad y una ganadería más competitiva.

Mientras la atención del agro suele concentrarse en la soja, el maíz o el trigo, existe otra cosecha capaz de transformar la ecuación económica de miles de productores: la cosecha de pasto.

Los datos muestran que el potencial productivo está disponible y que la tecnología necesaria para capturarlo ya existe.

El desafío pasa por cambiar la mirada y entender que la fertilización no es un gasto, sino una inversión estratégica capaz de transformar energía solar en kilos de carne y leche de manera más eficiente y sustentable.

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