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El peso argentino resiste la turbulencia global y destaca entre monedas

Mientras la guerra en Medio Oriente presiona a las divisas del mundo, el peso argentino muestra una caída limitada y figura entre las monedas más estables.

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La escalada de tensiones en Medio Oriente volvió a sacudir a los mercados financieros internacionales, impulsando una fuerte búsqueda de refugio en el dólar estadounidense y generando depreciaciones generalizadas en gran parte de las monedas del mundo. Sin embargo, en este escenario de volatilidad global, el peso argentino aparece entre las divisas que mejor lograron sostener su valor frente a la presión cambiaria.

En las últimas semanas, la moneda local registró una depreciación cercana al 0,4% frente al dólar, una caída moderada si se la compara con el comportamiento de otras monedas relevantes del mercado internacional. Este desempeño ubica al peso argentino dentro del grupo de monedas con menor deterioro desde que comenzó el conflicto geopolítico, un dato que llamó la atención de analistas financieros.

El ranking global de desempeño cambiario está encabezado por el shekel israelí, que incluso logró apreciarse alrededor de 0,7% frente al dólar. Detrás se ubican el dólar canadiense, con una mejora cercana al 0,4%, y el dólar de Hong Kong, que prácticamente se mantiene estable. En ese contexto, la lira turca y el peso argentino completan el grupo de las monedas con variaciones más acotadas.

El dato adquiere mayor relevancia al observar lo ocurrido en otras regiones. En América Latina, varias monedas sufrieron depreciaciones mucho más pronunciadas. El peso chileno, el sol peruano, el peso mexicano y el real brasileño registraron caídas que llegan hasta 5% en algunos casos, reflejando el impacto de la incertidumbre financiera global.

El fenómeno está vinculado a la dinámica que suele aparecer en contextos de crisis geopolíticas. Cuando aumenta la tensión internacional, los inversores tienden a migrar hacia activos considerados más seguros, lo que fortalece al dólar y debilita a muchas monedas emergentes.

No obstante, el caso argentino presenta algunas particularidades que ayudan a explicar por qué el peso logró mantenerse relativamente estable frente a este escenario adverso.

Uno de los factores señalados por analistas financieros es la creciente relación de algunas economías con los mercados de materias primas, cuyos precios suelen subir en momentos de tensión internacional. En particular, el conflicto en Medio Oriente elevó con fuerza las cotizaciones del petróleo, que llegó a registrar incrementos cercanos al 30% en pocos días.

En ese contexto, los países vinculados a la producción energética o de commodities pueden experimentar un flujo adicional de ingresos en divisas, lo que contribuye a sostener sus monedas.

En el caso de Argentina, el cambio estructural en el balance energético juega un rol relevante. Durante años el país dependió de importaciones de energía, lo que generaba presión sobre la disponibilidad de dólares. Sin embargo, el crecimiento de la producción en Vaca Muerta modificó ese panorama.

Gracias al incremento en la extracción de petróleo y gas no convencional, Argentina pasó a registrar un saldo positivo en su balanza energética, lo que implica mayores ingresos de divisas provenientes del comercio exterior.

En escenarios como el actual, con precios internacionales del petróleo en alza, esa dinámica puede traducirse en mayor ingreso de dólares por exportaciones energéticas, un factor que contribuye a sostener la estabilidad del peso.

Otro elemento que explica el comportamiento de las monedas en el actual contexto global es la política cambiaria de cada país. En algunos casos, los bancos centrales aplican intervenciones en el mercado de divisas para evitar movimientos bruscos en el tipo de cambio.

Este tipo de herramientas se observó en economías como Turquía, India o Indonesia, donde las autoridades monetarias realizaron acciones para moderar la volatilidad cambiaria.

A nivel global, el impacto del conflicto geopolítico también se refleja en la evolución de otras monedas relevantes. Divisas tradicionalmente fuertes como el euro, el franco suizo o el yuan chino mostraron movimientos negativos frente al dólar durante los últimos días, afectados por el cambio en el apetito de riesgo de los inversores.

En ese marco, el desempeño del peso argentino aparece como relativamente sólido frente a la presión internacional, algo que los analistas atribuyen a una combinación de factores vinculados al comercio exterior, la energía y el contexto global de commodities.

De cara a los próximos meses, la evolución del tipo de cambio dependerá en gran medida de la continuidad del conflicto en Medio Oriente, la dinámica del mercado energético y la estabilidad financiera internacional.

Mientras tanto, el comportamiento reciente del peso sugiere que, al menos por ahora, la moneda argentina logró sortear con relativa estabilidad una de las semanas de mayor tensión financiera global del año.

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