Agro argentino rumbo a 2035: proyectan salto histórico de divisas y producción sin retenciones
Un informe clave proyecta que el campo argentino podría aumentar 58% sus divisas hacia 2035, con más producción, tecnología y cambios estructurales decisivos.
El 8 de mayo de 2026, durante el seminario de la Fundación Producir Conservando, se presentó un informe que proyecta que el agro argentino podría generar un 58% más de divisas hacia 2035, alcanzando 177 millones de toneladas de producción y más de US$52.000 millones en exportaciones. El dato es clave porque posiciona al campo como motor central de los agronegocios y la seguridad alimentaria, condicionado principalmente a la eliminación de retenciones y mejoras estructurales.
El estudio plantea un escenario de fuerte expansión del sistema productivo, con una superficie sembrada cercana a 50 millones de hectáreas (+21%) y una mejora del 26% en producción, impulsada por la tecnificación, la innovación y el uso eficiente de insumos.
Más área, más rinde y mayor peso del complejo granario
El análisis muestra que el crecimiento estará fuertemente concentrado en los cultivos estratégicos del país. Soja y maíz explicarán cerca del 74% de la producción, consolidando su rol dentro de la cadena de valor agrícola.
| Cultivo | Superficie (mill/ha) | Producción (mill/ton) |
|---|---|---|
| Trigo | 7,2 | 23,0 |
| Cebada | 1,4 | 5,0 |
| Maíz | 10,8 | 68,8 |
| Sorgo | 1,0 | 3,5 |
| Soja | 21,0 | 62,6 |
| Girasol | 2,7 | 6,2 |
| Otros | 5,8 | 8,2 |
| Total | 49,9 | 177,2 |
Este escenario refleja una recuperación del crecimiento agrícola tras años de estancamiento, con rindes que podrían mejorar gracias a la adopción de buenas prácticas agrícolas (BPA), rotación de cultivos y mayor inversión en tecnología.
el agro como generador clave de dólares
Uno de los puntos más relevantes del informe es el salto proyectado en exportaciones. Con un precio FOB promedio y una mejora moderada del 15%, el complejo granario podría alcanzar niveles récord de ingreso de divisas.
| Cultivo | Saldo Expo (mill/ton) | Valor Expo (mill. US$) |
|---|---|---|
| Trigo | 17,0 | 4.590 |
| Cebada | 3,5 | 910 |
| Maíz | 51,0 | 12.495 |
| Sorgo | 2,5 | 525 |
| Soja | 53,5 | 31.030 |
| Girasol | 2,5 | 1.500 |
| Otros | 3,5 | 1.365 |
| Total | 133,5 | 52.415 |
En este esquema, la soja continúa liderando la generación de valor, seguida por el maíz, lo que reafirma el peso del complejo oleaginoso-cerealero en la economía argentina.
retenciones, precios y competitividad
El informe es claro: la eliminación de los Derechos de Exportación (DEX) es la condición central para alcanzar este escenario. Sin este cambio, la competitividad del productor se ve limitada, afectando la rentabilidad y la inversión.
Además, el contexto internacional también juega un rol decisivo. Una mejora en el precio de los granos podría sumar hasta US$20.000 millones adicionales, según estimaciones basadas en el mercado de futuros y la evolución histórica del FOB.
Innovación, sustentabilidad y desafíos estructurales
Para sostener este crecimiento, el sector deberá avanzar en tecnificación, trazabilidad y sustentabilidad. Entre los principales desafíos aparecen:
- Recuperar la siembra directa, afectada por costos y malezas resistentes.
- Mejorar la reposición de nutrientes, hoy en niveles críticos.
- Impulsar la Ley de Semillas para fomentar innovación genética.
- Resolver cuellos de botella en logística e infraestructura vial.
Actualmente, más del 90% del transporte de granos depende del camión, lo que encarece la comercialización y limita la competitividad.
El agro argentino enfrenta una oportunidad histórica para consolidar su rol como motor económico, pero el desafío pasa por generar condiciones de previsibilidad y reglas claras.
El potencial está: más producción, más exportaciones y más valor agregado. Sin embargo, su concreción dependerá de decisiones clave en política agropecuaria, inversión y articulación público-privada.
En un contexto global de creciente demanda de alimentos, el campo argentino vuelve a posicionarse como un actor central para el desarrollo económico y la seguridad alimentaria, con la capacidad de liderar una nueva etapa de crecimiento sustentable.

