Récord histórico: el campo rompió la barrera de 60 millones de toneladas exportadas
Las exportaciones agroindustriales marcaron un máximo sin precedentes en el primer semestre, impulsadas por el maíz y el trigo, mientras la soja perdió protagonismo.
El campo argentino alcanzó un hecho sin precedentes durante el primer semestre de 2026 al exportar más de 60,7 millones de toneladas de granos y derivados industriales, según informó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). El récord, dado a conocer este 6 de julio, consolida al país entre los principales proveedores mundiales de alimentos y genera un fuerte impacto económico por el ingreso de divisas, en un contexto donde el comercio exterior continúa siendo uno de los principales motores de la economía argentina.
Los datos de la BCR muestran que los despachos de maíz fueron el principal sostén del crecimiento exportador. El cereal alcanzó 21 millones de toneladas, un volumen que se ubicó 23% por encima del promedio histórico para el período. El trigo también aportó cifras sobresalientes, con 11,1 millones de toneladas exportadas, mientras que el complejo girasol acompañó la tendencia positiva con embarques equivalentes a 4,4 millones de toneladas. Estos resultados permitieron compensar el menor dinamismo observado en el complejo sojero y consolidaron el mejor primer semestre exportador del que se tenga registro.
La principal novedad del informe pasa por la fuerte caída en la participación de la soja dentro del total exportado. Durante los primeros seis meses del año, la oleaginosa acumuló 20,1 millones de toneladas, convirtiéndose en el cuarto ritmo exportador más bajo de la última década. Según destacó la Bolsa de Comercio de Rosario, es la primera vez en 26 años que la soja representa apenas el 33% del total de las exportaciones agroindustriales del primer semestre, reflejando un cambio estructural en la composición del comercio exterior del sector.
A pesar de esa menor incidencia, el cierre del semestre dejó señales positivas para la oleaginosa. Durante junio se fijaron precios para 4,1 millones de toneladas, lo que permitió acelerar parcialmente la comercialización. Para los analistas, esta recuperación podría anticipar un mayor movimiento durante la segunda mitad del año, especialmente si continúan mejorando las condiciones de mercado y se estabiliza el escenario cambiario que influye sobre las decisiones comerciales de los productores.
Mientras las exportaciones marcaron niveles récord, la cosecha de maíz avanzó con lentitud y alcanzó apenas el 65% del área sembrada al comenzar julio. Las lluvias registradas en Buenos Aires, Córdoba y La Pampa complicaron el ingreso de las cosechadoras y retrasaron las tareas de recolección. En paralelo, el mercado interno encontró un punto de equilibrio con valores cercanos a 265.000 pesos por tonelada, brindando cierta estabilidad comercial para los productores.
En el plano internacional apareció además un factor alcista que podría beneficiar al maíz argentino. Francia atraviesa una de las peores sequías de las últimas décadas y el Ministerio de Agricultura de ese país proyecta una caída cercana al 30% en la producción de maíz, el nivel más bajo en 26 años. Este escenario abre la posibilidad de que Argentina gane competitividad y aumente su participación en mercados internacionales, aprovechando la menor oferta europea y consolidando el protagonismo que ya demostró durante un primer semestre que quedó marcado como el mejor de la historia para las exportaciones agroindustriales argentinas.

