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Riego agrícola: cuánto cuesta invertir tras el RIMI y por qué cambia el negocio

La baja de impuestos y el RIMI reactivan el riego en Argentina. El INTA analiza costos, rindes y el impacto clave en la rentabilidad y estabilidad productiva.

Ignacio Rivero
Periodista especializado en agroindustria del Cono Sur. Analiza políticas públicas, mercados, infraestructura y cadenas de valor del sector agroalimentario.

En Córdoba, el 22 de abril de 2026, especialistas del INTA Manfredi analizaron el costo de incorporar riego tras la aprobación del RIMI, una medida que ya impulsa la demanda de equipos y que resulta clave para mejorar la rentabilidad y la estabilidad productiva frente al cambio climático.

La incorporación de riego vuelve al centro de la escena en el campo argentino, en un contexto donde la variabilidad climática y la presión sobre los márgenes obligan a repensar estrategias. La combinación entre beneficios impositivos, baja en el costo de insumos y mayor acceso financiero abre una ventana concreta para acelerar la adopción de esta tecnología.

Riego agrícola: cuánto cuesta invertir tras el RIMI y por qué cambia el negocio

Con más de tres décadas de investigación, el INTA Manfredi sostiene que el riego no solo incrementa los rindes, sino que permite reducir riesgos, estabilizar los sistemas y mejorar la planificación productiva a largo plazo.

Rendimientos, costos y efectos del nuevo escenario

Actualmente, Argentina cuenta con cerca de 2 millones de hectáreas irrigadas, pero el potencial técnico asciende a 6 millones de hectáreas, lo que implicaría triplicar la superficie bajo riego en los próximos años. Este salto tendría un impacto directo en la producción de granos, la seguridad alimentaria y la generación de valor en la cadena agroindustrial. Los ensayos del INTA reflejan con claridad el impacto productivo:

  • Trigo: aumento de 2341 a 6976 kg/ha
  • Maíz: incremento de 7740 a 14.890 kg/ha
  • Soja de segunda: suba de 2550 a 3543 kg/ha

Estos resultados se traducen en mejoras significativas en el ingreso bruto por hectárea, consolidando al riego como una herramienta clave para sostener la rentabilidad en escenarios adversos. Desde el punto de vista económico, los costos de incorporación son relevantes pero hoy más accesibles:

  • Pivote central: alrededor de USD 2500 por hectárea
  • Goteo enterrado: entre USD 2800 y 3300 por hectárea

La reducción de impuestos a la importación permitió una baja cercana al 30% en insumos, mientras que el RIMI mejora la ecuación financiera mediante amortización acelerada y recuperación anticipada del IVA, lo que reduce la carga fiscal en los primeros años de inversión.

Riego agrícola: cuánto cuesta invertir tras el RIMI y por qué cambia el negocio

A nivel operativo, la energía eléctrica continúa siendo el principal costo del sistema, aunque la reducción de su carga impositiva genera alivio financiero. En paralelo, crece el interés por alternativas como energías renovables o biomasa, especialmente en establecimientos mixtos con ganado bovino.

Oportunidades, demanda creciente y desafíos estructurales

El impacto de estas medidas ya comienza a reflejarse en el mercado. Empresas proveedoras reportan:

  • Un aumento del 50% en consultas
  • Un crecimiento del 20% en ventas
  • Proyecciones de expansión cercanas al 40%

Este fenómeno se da en un contexto donde la rentabilidad agrícola está más ajustada, lo que obliga a los productores a incorporar tecnología para cerrar brechas productivas y mejorar la eficiencia.

Riego agrícola: cuánto cuesta invertir tras el RIMI y por qué cambia el negocio

El riego, además, se posiciona como una herramienta estratégica cuando se integra a esquemas de valor agregado en origen, como la transformación de granos en proteína animal, fortaleciendo los agronegocios y la competitividad.

Sin embargo, persisten desafíos estructurales. El principal es el modelo productivo basado en arrendamientos, que abarca cerca del 70% del área agrícola. Este esquema dificulta inversiones de largo plazo, ya que:

  • Los contratos suelen ser cortos
  • No garantizan recuperar la inversión
  • Requieren nuevos acuerdos entre propietarios y productores

La necesidad de contratos más extensos y previsibles aparece como un factor clave para consolidar la expansión del riego.

En síntesis, el riego agrícola atraviesa un punto de inflexión en Argentina. Con el impulso del RIMI, la mejora en costos y la creciente presión climática, esta tecnología se consolida como una herramienta central para aumentar la productividad, estabilizar los sistemas y sostener la rentabilidad del campo. El desafío será acompañar este proceso con condiciones estructurales que permitan transformar el potencial en crecimiento concreto.

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