RIMI para el campo: inversiones sin monto mínimo y alivio fiscal para producir más
El Gobierno amplió los beneficios del RIMI para el agro y habilitó inversiones sin monto mínimo en riego, genética animal y protección de cultivos con ventajas impositivas.
El Gobierno nacional oficializó este 8 de junio un nuevo esquema de beneficios para el sector agropecuario al definir qué bienes podrán acceder al Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) sin necesidad de cumplir con un monto mínimo de inversión. La medida fue establecida por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca mediante la Resolución 75/2026 y cobra relevancia porque busca impulsar la producción agropecuaria, fortalecer las cadenas de valor, generar empleo y aumentar las exportaciones a través de incentivos fiscales concretos.
La decisión representa una señal importante para productores agrícolas y ganaderos que buscan incorporar tecnología, mejorar la eficiencia productiva o invertir en genética animal sin afrontar los requisitos económicos mínimos exigidos por la normativa general del régimen.
Según destacó el Gobierno, el objetivo es acelerar las inversiones estratégicas en sectores clave del agro argentino, promoviendo una mayor competitividad y fortaleciendo la capacidad productiva del campo.
El RIMI otorga herramientas fiscales que buscan mejorar la rentabilidad de las inversiones productivas. Entre los principales beneficios se encuentran la amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias y la devolución anticipada de créditos fiscales de IVA.
La novedad es que determinados bienes vinculados al sector agropecuario quedaron exceptuados de los montos mínimos exigidos para acceder al programa, facilitando el ingreso de pequeños y medianos productores que hasta ahora encontraban mayores barreras para aprovechar estos incentivos.
La medida se enmarca dentro de una estrategia orientada a promover la tecnificación del campo, mejorar la productividad y acelerar la incorporación de infraestructura clave para enfrentar desafíos productivos y climáticos.
Uno de los rubros incorporados al régimen es la infraestructura agraria vinculada al riego, considerada estratégica para mejorar los rindes y reducir la dependencia de las condiciones climáticas.
Dentro de los bienes alcanzados por los beneficios fiscales se encuentran los sistemas de riego tipo pivot, los equipos de riego por goteo, las bombas centrífugas, las bombas sumergibles y las compuertas.
La incorporación de estas tecnologías adquiere especial relevancia en un contexto donde el cambio climático, la variabilidad de las precipitaciones y la necesidad de optimizar el uso del agua se han convertido en factores determinantes para la rentabilidad agrícola.
Para muchas economías regionales, la inversión en riego puede significar un salto productivo que permita aumentar la producción y mejorar la estabilidad de los ingresos.
La resolución también contempla beneficios para la instalación de mallas antigranizo, una herramienta cada vez más utilizada en actividades intensivas como la fruticultura, la vitivinicultura y otras producciones regionales.
El régimen incluye no solo la red protectora sino también elementos complementarios indispensables para su funcionamiento, como postes de madera, alambres y torniquetas.
La incorporación de esta infraestructura busca reducir riesgos productivos frente a fenómenos climáticos extremos que pueden ocasionar pérdidas millonarias en cuestión de minutos.
En un escenario de creciente incertidumbre climática, este tipo de inversiones se transforman en herramientas clave para proteger la producción y asegurar la continuidad de los negocios agropecuarios.
Otro de los puntos más destacados de la normativa es la inclusión de los bienes semovientes destinados a reproducción, una decisión que busca elevar la calidad genética de los rodeos argentinos.
El beneficio alcanza a bovinos, porcinos, ovinos, caprinos, equinos y aves de corral, siempre que los ejemplares adquiridos sean utilizados exclusivamente con fines reproductivos.
La normativa establece exigentes estándares de calidad genética. Los animales deberán ser puros de pedigrí, contar con genealogía acreditada o estar registrados bajo programas de asociaciones reconocidas oficialmente.
También podrán incorporarse ejemplares provenientes de programas de mejoramiento genético y cruzamientos dirigidos, siempre que cuenten con certificaciones válidas emitidas por entidades habilitadas.
Entre las organizaciones reconocidas para estas validaciones figuran la Sociedad Rural Argentina (SRA) y la Asociación Argentina de Fomento Equino, entre otras instituciones vinculadas a los registros genealógicos.
La decisión del Gobierno apunta a generar un entorno más favorable para las inversiones productivas en un momento donde la competitividad depende cada vez más de la incorporación de tecnología, infraestructura y genética de alto valor.
La posibilidad de acceder a beneficios fiscales sin necesidad de alcanzar un monto mínimo de inversión abre una nueva oportunidad para miles de productores que buscan modernizar sus establecimientos y mejorar sus niveles de eficiencia.
Con incentivos para el riego, la protección de cultivos y el mejoramiento genético animal, el RIMI se posiciona como una herramienta destinada a fortalecer la producción, aumentar el valor agregado y potenciar el desarrollo de una de las actividades más importantes de la economía argentina.

